domingo, noviembre 17, 2013

El origen de las especies

david chávez

De todas las criaturas mitológicas que han habitado esta región nunca nos intrigó tanto el origen de las sirenas como el de los centauros.
       Del de las primeras, luego de algunas conjeturas y varios casos muy conocidos en el pueblo, descubrimos cómo las muchachas vírgenes y casaderas resultaban preñadas por la hueva de ciertos peces que habitan el río donde ellas se  bañaban luego de lavar la ropa, aunque algunos sigan culpando a naguales, chaneques, duendes y otros seres del agua, algunos más libidinosos que otros.
       Sin embargo, no fue sino hasta que una noche en el pueblo vecino el señor cura, al regresar caminando de una cena en casa del alcaide, descubrió en lo alto de una ventana a un caballo que entraba lo más sigilosamente que sus cascos se lo permitían a lo que después se supo era la recámara de la hija del dueño de la posada.
       El animal fue muerto al día siguiente, luego de ser sometido la noche anterior. Fue impedido de consumar su unión con la doncella, a lo sumo de unos 14 años, gracias a que el religioso que pasaba a esa hora por la calle alertó inmediatamente a los padres de la joven, quienes acudieron en tropel y con su prisa despertaron a huéspedes, quienes a su vez se sumaron a la comitiva ignorando lo que pasaba.
       Pese a todo, mi mujer y yo ya habíamos pensando en que algo similar pasaba, aunque a ella le parece exagerado que las autoridades vecinas colgaran el miembro del equino como una especie de advertencia a jumentos y caballares, porque a decir suyo, "hay otros animales de cuatro extremidades que caminan erguidos y nunca escarmientan"...

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