lunes, octubre 19, 2009

La canción de los desposeídos

David Chávez



(fragmento)


Sóngoro bajó del auto. Góngora lo siguió. Ambos entraron al teiboldans, parpadearon una seguidilla de veces en un intento por acostumbrar su ojos penumbrados a la risolancia interna del local donde putas, borrachos, meseros y otros clientes hacían lo suyo. Se sentaron lo más lejos que pudieron de la pista. El barullante punchispunchear de la música hacía tintilenta la conversación. A Sóngoro le costaba respirar. Tenía la garganta reseca. Encendió un cigarro y extendió la cajetilla a Góngora. Una flama apareció debajo de su cigarrillo hábilmente para auxiliarlo. No agradezcan, es rutina. ¿Les traigo una cubeta de cervezas? Sóngoro hizo el amago de hablar. Estaba sorprendido por la rapidez del mesero. Son 150 pesos, trae cinco cervezas. Iba a preguntar , externarlo, y antes de que su voz abandonara su boca el mesero se le había adelantado. Góngora sacaba su billetera cuando el tipo desapareció.
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-¿Qué te parece?, le dijo a Sóngoro.
-Muy servicial el hijo de la chingada. Confieso que casi me cago del susto cuando apareció de la nada para encenderte el cigarrillo.
-Calla, ahí viene.
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Contó el dinero con una mano y le dio el cambio a Góngora mientras con la otra destapaba las dos cervezas. Gracias, que la pasen bien, dijo, y desapareció nuevamente. Luego un par de teiboleras se les acercaron. Sóngoro sonrió e inició las presentaciones. Y él es Góngora. Se levantó, tomó la mano de una de las cortesanas impélidas cuasinúbiles y la besó con ademán galante. Ellas se cagaron de risa. Sóngoro buscó con la vista al mesero pero éste, una vez más, se adelantó a sus pensamientos. ¿Qué van a pedir las señoritas?
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Un par de horas más tarde Sóngoro y Góngora pergeñaban un avance en el cuerpo tácito y nimbeo de las dos mujeres. Eran barones de Humboldt en la geografía pezonífera e ínglera de las féminas noctámbulas. Discúlpennos, vamos al tocador por unos minutos. Regresaremos en breve, les dijeron. Ambas levantaron sus culinformes siluetas y avanzaron por entre la marea de dedos, manos y lenguas que les salieron al paso.
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--Buenas chicas, estas putas- le confió Góngora a Sóngoro.
--Precisan serlo- apuntó.
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Ambos brindaron por ello. Regresaron las trémulas carnes bamboleando aquellos senos meditabundos que hipnotizábanlos al mirar. Cada uno sentóse con su cada cual y prosiguieron los cada cuales con sus charlas privadas. Vinieron más risas de parte de la pareja Sóngoro-Ella. En tanto, Góngora, presa del alcohol, susurraba al oído de su ya adicta versébora mujer galanta uno que otro verso que su tocayo, Luis de Góngora y Argote, había escrito un chingo de años atrás:
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"No a las palomas concedió Cupido
Juntar de sus dos picos los rubíes
Cuando al clavel el joven atrevido
Las dos hojas le chupa carmesíes.
Cuantas produce Pafo, engendra Gnido,
Negras víolas, blancos alhelíes,
Llueven sobre el que Amor quiere que sea
Tálamo tuyo, y mío: mi Galatea."
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-- Eres un pinche puerco- admítele la meretriz. Ignoro qué hayas dicho en tu pronunciamiento pero tanta palabrería excítame bastante.
--Así veo, pequeña zorrípeda. ¿Quieres que continúe?
--Sólo un poco. Estoy antojada y no me preocuparía mucho perder unos cuantos miles de pesos con tal de saciar esta curiosidad de hembra. ¿Será largo y potente tu verso, poetérrito?
--Intuyo que podría ser de tu agrado...
--Son escasas las conversaciones que valgan la pena, como esta, en que puedo desfogar mis libidinales ansias de escuchar otra cosa que no sean dramas maritales, negocios, venta y trata de cosas, droga y tráfico influenciantil. Dime, ¿qué deseas beber? ¿Querrías ir conmigo a lubricarme el oído?
--No encontraría mayor placer.
--El placer será mío, ténlo por seguro, falopoeta. Desde este momento los siguientes momentos corren por mi cuenta, incluida la tuya y la de tu amigo. Ella, en realidad, es mi hermana. No tendrá empacho en secundarnos.
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La pareja se levantó, ella guiñó un ojo a su hermana y Góngora hizo una pequeña señal a Sóngoro indicándole que volvería en un pequeño rato. Luego entraron a un habitáculo donde unas cuantas mujeres movían la grupa a extasiados varones que lubricaban salivéicamente sus rabos, meneándolos al ritmo de la música bajo cuyo embrujo las danzas se sucedían. Telas un tanto gastadas, por donde se podía apreciar tal espectáculo a causa del uso y lavados extremos, hacían la función de puertas.
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--Es aquí, barroco mozo. Ven, acércate un poco más. Roza con tus aterciopalabras mis casquivanos oídos. Dime algo cerdo. Quiero bailarte mientras expeles tus ígneos versos.
--Te confiaré lo que traigo entre piernas, nívea culona de firmes carnes.
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Ella comenzó a bailar la Canción de los desposeídos mientras intentaba cantarla en un inglés medio dado a la chingada. Lo había aprendido leyendo revistas gringas de modas en las que su padre les enviaba una parte del salario que ganaba como pizcador de fresas en Santa María, California. Había emigrado cuando la madre de sus hijas se largó con otro. Cuestiones kármicas, ella y el amante murieron a la noche siguiente en un accidente automovilístico. En tanto, con ayuda de un diccionario español-inglés que se había robado de la casa del profesor de español -que se la cogía a cambio de buenas calificaciones para las dos hermanas- iba traduciendo de a poco. De ahí también su florido y variado vocabulario que contrastaba de vez en vez con altisonantes palabras y culteranismos barrocanroleros.
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Eran ellas quienes desentonaban en el congal: eran ellas quienes decían al diyei que pusiera el disco que le habían traído especialmente para su contoneante baile desnudista. En teiboldans alguno había sonado nunca Dead Can Dance como en aquel lugar. Los pechos de ambas hermanas, sus culíneas nalgas eran famosamente conocidas por el poder hipnótico que ejercían sobre las calenturientas masas que se peleaban la entrada al lugar. Sólo por invitación se podía asegurar la asistencia, lo otro era cuestión de suerte.
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Al par de mujeres se les atribuían poderes sobrenaturales. Se decía que la más joven predecía el destino de los hombres, que podía leer la suerte de quien se lo pidiera dentro de los cubículos habilitados para los bailes privados con sólo ver el semen eyaculado, conseguido después de una breve danza. La otra, la que cantaba la Canción de los desposeídos con un inglés pinchísimo, curaba ciertos males, en especial los de índole sexual. Se decía que a más de alguno le había quitado la homofobia, había vuelto heterosexual a un par de lesbianas que fueron a verla y ni qué decir de los cientos de casos de disfunción eréctil que había tratado. Entre otras tantas cosas que dice y sabe decir la gente.
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--"Oh bella Galatea, más suave que los claveles que tronchó la aurora; blanca más que las plumas de aquel ave que dulce muere y en las aguas mora; igual en pompa al pájaro que, grave, su manto azul de tantos ojos dora cuantas el celestial zafiro estrellas! ¡Oh tú, que en dos incluyes las más bellas!
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"Deja las ondas, deja el rubio coro de las hijas de Tetis, y el mar vea, cuando niega la luz un carro de oro, que en dos la restituye Galatea. Pisa la arena, que en la arena adoro cuantas el blanco pie conchas platea, cuyo bello contacto puede hacerlas, sin concebir rocío, parir perlas."
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Notaba Galatea ya una incipiente erección en el cándido tronco bajo de su cliente. Acudió en su auxilio cuando éste comenzaba a quitarse el cinturón y desabotonar el pantalón. Sacó el miembro turgente en tanto ella lo acicalaba, saboreando su porvenir. Entonces Góngora siguió eyaculando versos:
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--"En la rústica greña yace oculto el áspid del intonso prado ameno, antes que del peinado jardín culto en el lascivo, regalado seno. En lo viril desata de su vulto lo más dulce el amor de su veneno: bébelo Galatea, y da otro paso, por apurarle la ponzoña al vaso".
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Sóngoro, en tanto, dirimía otras cuestiones con la hermana de Galatea. Ella sabía, por sus dones de mujer, que aquella no había sido una coincidencia. En el rostro de Sóngoro se notaba la preocupación, una sensación de incomodidad. Él no bebía como los demás. Sabía que habían entrado sin invitación. Sería la buena estrella de alguno de los dos. Por algo, sería el destino, los cuatro se habían reunido en ese lugar. Por el guiño que su hermana le había hecho antes de ir a los cubículos intuyó que debía hacer un trabajo especial a aquel hombre de cosongo apelativo, pero no sabía qué.
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--Te incomoda algo, puedo sentirlo.
--En efecto. Sufro de una ansiedad terrible producto de varias situaciones entreveradas.
--¿Y puedo ayudarte?
--Sí, deja que toque tus pechos carnurientos. En algo debo distraer mi mente. ¿Tienes empacho en dejar que lleve mis labios a los tuyos?
--De ningún modo. Procede, me gustaría probar un poco de inquietud.
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Así era. Ella nunca había sufrido de inquietud ni preocupación alguna. Durante dos décadas, primero su madre, luego su padre y su hermana, había vivido al día, conocido la causa y razón de las desaveniencias en su casa y logrado entender las consecuencias sin sufrir por ello sobresaltos. Entendía y eso era lo mejor de todo porque sabía que lo malo es temporal en la medida en que los hombres van fijando su preocupación en las consecuencias y no en la causa del problema. Sóngoro le atraía, en ese momento, por eso: buscaba qué había sido lo que ocasionaba una difícil solución al problema que tenía frente a él.
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Dejó que lo besara. Nunca ella había permitídole tal cosa a cliente alguno. Pero él no era un cliente. Ellos no eran clientes. Sintió cómo su cuerpo, que alguna vez alguien había comparado como el del mármol con que se elaboran las lápidas en aquella ocasión, cuando fue obligada a mostrar sus pechos luego del sepelio de su madre, ahora respondía al calor de la mano de Sóngoro. Se sintió una hembra total, de carne y hueso. Sus bocas se abandonaron como su madre a su padre: sin despedirse, secretamente. Ella lo miró a los ojos. Sóngoro evadió la mirada. Ella le tomó la mano y entrelazó sus dedos con los suyos. Pidieron otra cubeta de cervezas. Sóngoro destapó una y encendió otro cigarrillo.
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--Te diré lo que está por venir, pero tuya es la causa de tales consecuencias- le dijo, y hurgó en su entrepierna buscando una erección, hasta encontrarla. Luego todo fue uno: felación, eyaculación, el destino en sus labios, dentro de su boca, el futuro -blancuzco- sobre la mesa.

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(fragmento)

sábado, septiembre 26, 2009

(De)Generaciones bíblicas

david chávez





Lot quería tanto a su mujer que para llevarla consigo optó por inhalársela toda.



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Bórgicas I

David Chávez






¿Un espejo frente a un espejo no es un aleph artificial? ¿Qué se ve del aleph cuando este se refleja en un espejo?






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De humectaciones

David Chávez


La lectura de novelas río, cuentos gota, enciclopedias oceánicas y poemas rocío me ha dejado de un bonito color aguamarina este humilde par de ojos.

jueves, septiembre 24, 2009

Juego de palabras 1

David Chávez




Hace rato, mientras iba sentado en el camión del transporte público, vi a un par de niños jugando, colgados de los brazos de su madre. Entonces me sentí inseguro. No sé si estoy seguro de que madurar sea decidirse a jugar un solo juego durante toda la vida, jugarlo profesionalmente e incluso divertirse mientras se juega, y ni siquiera estoy seguro ahora de que eso sea madurar. Más de tres décadas me costó llegar a esa conclusión, a decidirme a jugar lo que ahora juego, y ahora no tengo idea siquiera de a qué estoy jugando. Por eso bajé del camión y jugué a ser un peatón durante un par de calles. Es cansado. Caminé hasta esta banca. Ahora me dan ganas de jugar a ser un perro, aunque la carpeta con los seguros de gastos médicos de mis clientes me recuerda claramente que con la vida de las otras personas no se juega. Ya será en otra ocasión.

domingo, septiembre 06, 2009

trescero.--

david chávez


Apenas tenía un par de días en la nueva casa. Faltaban algunos muebles y un poco de compañía para que estuviera completa, pero me sentía cómodo. Así que salí a buscar una botella de mezcal a la vinatería para beber un poco mientras veía el partido de futbol que habían estado anunciando por todas partes. Pensé que sería como una forma de celebrar algo, lo que fuera. Había una llovizna ligera. Pregunté a la primera persona con la que me crucé en la calle dónde vendían licores. Llegue a la esquina, dé vuelta a la derecha y camine tres cuadras, en la esquina está el negocio; si no, puede dar vuelta a la izquierda después de esas tres calles y ahí hay otro, me dijo. Le agradecí y saqué un cigarrillo que encendí debajo de la marquesina de un restaurante. El humo del tabaco se mezcló con el de un filete de res a la plancha.

La llovizna arreció hasta convertirse en lluvia que seis cigarrillos después desapareció como el agua por las coladeras de la calle y las bachichas que había arrojado al pavimento húmedo. Caminé por el rumbo que me habían indicado. No encontré el local. Caminé una cuadra más y nada. Decidí regresar. Podía volver a llover y el abrigo impermeable no lo era tanto. Caminé un par de calles y me detuve en una esquina a fumar nuevamente. Un acomodador de autos pasó a mi lado escuchando el audio de la transmisión del encuentro. Iba con prisa. Intenté seguirlo como si quisiera recuperar la mirada que le dejé sobre los hombros. Tal vez por eso se detuvo en la esquina, como si algo le pesara. Se sacudió el cabello y siguió caminando hasta doblar a la derecha en el siguiente cruce. Cuando llegué no vi rastro de él.

Quizá se había refugiado de la lluvia que caía otra vez, como yo lo hice a la entrada de un restaurante clausurado y abandonado.

Avancé cuando briseaba un poco. Algunas calles comenzaron a serme familiares. Había llegado a mi nuevo barrio. Me detuve en un puesto de tacos y pedí tres: dos de suadero y uno de tripa, con todo. Déme un refresco también. Veintiocho pesos después entré a una tienda donde varios tipos veían el partido de futbol. Compré pastillas para el aliento y una cajetilla de cigarros. Encendí otro afuera para unirme a ellos en silencio cómplice.

Mal, mal, mal que están jugando, dijo uno. Espérate pues, apenas van treinta minutos, mira, mira mira te dije, ¡uy! casi la meten te dije, no mames, por poquito. Varias personas que pasaban por el lugar se quedaban unos instantes a ver el marcador y seguían su rumbo. Algunos acomodadores de autos y vigilantes de la zona llegaron después a ver la transmisión y a fumar los cigarrillos sueltos que don Chuy, como saludaban al propietario, vendía a dos pesos. Y luego me miraban, como intentando reconocer si no era yo otra persona, otro vecino del barrio. Sólo sonreían y seguían mirándome, como aprobando mi presencia, dándome la bienvenida en cada fumada que dábamos al cigarrillo, en cada exhalación y humo que se mezclaban arriba en el aire.

Al minuto treinta y cinco llegó otro sujeto. Todos lo miraron brevemente, sin reconocerlo, y siguieron con la atención puesta en el televisor. Tras una amonestación que interrumpió el partido me pidió un cigarro. Gracias, dijo. Está cabrón, dijo. Sí, un poco, le respondí pensando en que se refería al juego. Apenas es seis y ya me chingué el dinero de la quincena, agregó. Ei, pinche dinero se va como agua, le dije sin dejar de mirar la televisión. Como esta pinche agua hija de la chingada que parece que no se va a quitar... Pa' mí que va a durar hasta mañana. Ojalá que no, dije, y seguí fumando. Pinche cigarrito, se antoja una cervecita para acompañarlo, ¿no, amigo?, volvió a decirme. Pues sí, estaría bien, dije. Y mire, no traigo un centavo, pero la verdad es que no le quiero pedir prestado y me ofendería si me invita una cerveza, dijo. Puta madre, casi la meten, dijo otra vez.

Sus palabras resbalaron como gotas frías por mi espalda. Amigo, el partido está muy bueno y no lo quiero molestar. Me hacen falta los centavos. ¿Me regala otro cigarrito? Eso sí se lo acepto. Le extendí el paquete y sacó uno que encendió cubriéndose la cara. Sin duda no quería que lo reconociera. Aquí tiene, mi amigo. Muchas gracias, es usted muy amable. Ya falta poco para que termine el medio tiempo, ¿verdad? ¿como cuántos minutos? Cinco, contesté nervioso. Definitivamente era un asaltante. Un asaltante tranquilo, sin prisa, que se daba su tiempo, tal vez disfrutando mi pinche miedo... y mis cigarrillos.

Pinche cigarrito, se antoja una cervecita para acompañarlo, ¿no, amigo?, volvió a decirme. Y con la cerveza fácil entran unos taquitos, ¿a poco no, amigo? Asentí con la cabeza mientras le decía: así es, y la quijada me tembló lo que duró el pitazo del árbitro indicando el fin del primer tiempo. Venga amigo, acompáñeme. Sabía que si me resistía podría ponerse violento, o quizá atacarme, atacarnos a todo. No sabía si el hombre estaba armado. Ni siquiera le había visto la cara. Lo acompañé. ¿Ya probó estos tacos, amigo?, me dijo. Déme nueve, pidió. No vi cuando terminó de comérselos. Setenta y cinco con el refresco, dijo el taquero. Pagué la cuenta y escuché que el hombre me decía, venga, amigo, por acá.

Lo seguí. No era muy alto ni muy bajo. Estaba vestido con un saco viejo, mojado por la lluvia, y los pantalones de mezclilla sucios le cubrían unos zapatos con los tacones gastados. Tenía el cabello largo y lleno de mugre y su andar era cansino pero vigoroso. Debía tener al menos cuarenta y tres años y de ellos casi diez bebiendo y fumando, por la voz. Entramos a una tienda de autoservicio y caminó hasta el pasillo. Escogió una botella de mezcal y dos de tequila. Luego regresamos a la caja y pagué.


Caminamos un par de calles más y nos detuvimos en la esquina. Espéreme aquí, amigo. Entró y salió pasados un par de minutos. Venga, vámonos. No debe tardar en llover otra vez, dijo, y lo seguí apresuradamente. Caminaba más rápido. Parecía tener las manos ocupadas en algo. Ya no braceaba como antes, ni se veía tan lento. Déme otro cigarro, con esto compraremos más ahorita que lleguemos a la otra tienda, me dijo. Tomó la caja de cigarrillos y sacó uno. Se lo encendí. Antes de apagar el encendedor pude ver un fajo de billetes de distintas cifras. Y vi también la pistola.

No se asuste, amigo, es para defenderme de los ladrones y los asaltantes, dijo, y se echó a reír. Sonreí. Venga, vamos a la tiendita esa donde estábamos viendo el futbol. Una patrulla pasó por un costado de nosotros, como acompañándonos. Buenas noches, saludaron. El tipo les contestó el saludo, ellos sonrieron y le pidieron cigarros. No traigo, pero mi amigo sí, ¿verdad? Y les extendí la caja. Agradecieron y arrancaron. Son mis amigos, me dijo, y sonrió para dejarme ver que le faltaban un par de dientes. Venga, vamos. No tarda en comenzar a llover. Llegamos nuevamente a la tienda donde estaba la televisión. La misma gente seguía en el lugar. El tipo me pidió otro cigarrillo, y otro y otro, hasta que se terminaron. Tenga, me dijo mientras metía un billete en uno de los bolsillos de mi impermeable. Compre más. Y una cerveza. O dos, si usted quiere. Obedecí.

Seguimos fumando y bebiendo cervezas hasta que se terminó el partido. El equipo local, al que apoyábamos todos, había vencido a su rival tres por cero. Comenzó a llover otra vez. Amigo, fue un gustazo conocerlo, me dijo. No volteé, no me busque la cara. ¿Pa' qué? Mejor quédese con esa buena impresión de mí, susurró mientras el resto de los que estaban ahí comentaba el final y hacía algunas compras que no hicieron por ver el partido. ¿Le quedan cigarros? Cuatro, le dije. Tenga, cómprese otros mañana. Déme chance de irme tranquilito, ¿estamos? Está lloviendo. No se moje. Espere al menos a que se calme un poco el agua. Cuídese mucho, y tenga cuidado con los ladrones y los asaltantes, me dijo mientras me palmeaba la espalda y comenzaba a reírse. El jajajeo se desvaneció con el agua, como mis temores. Entré a la tienda, saqué un litro de leche fría del refrigerador y abrí mi cartera. Estaba vacía, sin un peso. Busqué en mis bolsillos y a duras penas completé con monedas el importe. Primer asaltante que me hace gastar mi dinero en sus antojos, pensé.

Volví a casa dándole tragos enormes a la botella de leche mientras escuchaba en mi cabeza la risa de aquel hombre salido de la nada, de entre la lluvia. Antes de llegar a casa me detuve frente a una ventana. Dejé la botella por un minuto, mientras bajaba mi cierre para mear. Trescero, me dije, y el eco y la imagen del tipo se escurrían de mi mente como el agua que expulsaban mi cuerpo y las nubes, seguramente más negras a esa hora de la noche.



Ciudad de México, 6 de septiembre de 2009.

domingo, agosto 09, 2009

Perro que ladra

David Chávez



Darwin camina a mi lado. A veces se entretiene olisqueando insectos o plantas que luego mea para después alcanzarme con un trote suave. Darwin viene a todas partes conmigo. Viaja conmigo. A Darwin le vale madre la gente. Si alguien se acerca a saludarme no gruñe, simplemente mira fijamente a la persona, luego me lame la mano y avanza unos pasos. Con permiso, debo irme, digo, y seguimos avanzando. Tal vez Darwin me cuida o me cela, no lo sé, pero sabe cuando no quiero detenerme a hablar con alguien.

En casa es el mismo. Huele mis deseos. Se inquieta y parece impedirme el paso cuando decido levantarme, tomar el teléfono y marcar su número. Me mira y su cara parece decirme: ¿para qué le llamas? De todas formas marco su número. Darwin se resigna, lanza un suspiro y se echa a mis pies. Cualdo cuelgo sus ojos me miran fijamente. Estoy molesto. ¿Ya ves, pendejo? Te lo dije, parece decirme. Lo acaricio un poco y lame mi mano.

Salimos a caminar de nuevo por la tarde y la gente nunca hace caso de Darwin, como si él no existiera, como si fuera una sombra, como si fuera un perro más. Creen que Darwin es un perro callejero (su madre fue una collie, su padre un pastor alemán, él tiene cara de Cerbero) y no es hasta que los mira a los ojos, cuando los observa con detenimiento y lame mi mano cuando se fijan en él. Los miro y cuando me despido pienso en lo que me preguntan, en el tiempo que me queda por estos rumbos, en mi regreso, si me quedo allá o qué planes tengo. A Darwin parece inquietarle que sólo yo respondo. Ignoro qué planes tienen ellos. No sé si realmente se acuerdan de mí o si soy sólo la sombra, el recuerdo del que una vez conocieron, del tipo que hace más de tres años salió de sus rutinas, sus reuniones en los bares, al que dejaron de ver con aquella chica morena clara, de pelo chino y ojos grandes que vive en Guadalajara.

No sé si ellos pensaron que Darwin y yo los estaríamos recordando. Cuando uno piensa a las personas las mantiene vivas, o tal vez sólo mantiene viva una forma de ser de esa persona. Al volver a ver a esa persona, esa forma de ser que uno mantiene consigo de ella es totalmente distinta a la forma de ser actual. Darwin puede darse cuenta de eso. Las fosas de su nariz se abren y cierran discretamente, lo he visto, como si oliera algo profundamente. Pareciera que Darwin suspira por mí cuando estamos pensando en alguien. Cuando nos encontramos en la calle con esa persona Darwin actúa diferente cada vez, dependiendo del grado de cambio que se haya operado en esa persona.

En algún momento he creído que Darwin y yo hemos muerto. Es decir, que para pocas personas estamos vivos. "Pensar que son pocos quienes nos piensan nos hace pensar en ellos", digo en voz alta. Darwin enmarca las cejas y me mira, interrogante. Tú sabes bien de lo que estoy hablando, le digo. Se echa de nuevo y me sigue con la vista. Camino por la sala pensando en voz alta: ¿lo sientes, Darwin? Esta sensación. Es como probar una fruta sin conocerla, de nombre y aspecto raro pero con un sabor agradable. Como un durazno. Como dejar 70 duraznos en casa, salir, irse a trabajar y durar en el trabajo tres años, pensando siempre en los duraznos, pero al regreso sólo hay cinco. Cinco duraznos que pueden sembrarse y de ellos recoger fruto.

Hay veces, le digo a Darwin, que cuando muerdo un durazno sabe bien, pero a la quinta mordida me sabe ácido. Darwin bosteza. Tienes razón, esto es aburrido. ¿Quién sabe si los duraznos piensen en nosotros como nosotros en ellos?, le digo. Darwin lanza un suspiro. Perro que ladra no duerme, le digo, se levanta y salta al sillón donde me siento para comenzar a leer un libro. Darwin se echa a mi lado.

lunes, julio 06, 2009

trilceado

david chávez





pasó la onda el golpe el shock la ola lo que sea que haya sido y me aferré con fuerza a lo que creo. sigo sujeto a ello. siguen mis dientes apretados, la mandíbula firme, los ojos trémulos. sé lo que fue, sé lo que ocurrió y me siento normal, un poco pensatibundo, morseado, pinchitierno, recuerdero, anheloso, eso sí.

siento cómo me palpita el corazón, más cuando ella está cerca. cierro los ojos y la veo latir aquí adentro. suspiro e intento dormir. de a poco me llegará la calma, se irá la adrenalina en una meada, quizá mañana.


si alguien pregunta cómo estoy, si ella pregunta cómo me siento, tienes que saber, mors, que estoy totalmente trilceado.

jueves, julio 02, 2009

dios con médicos y enfermeras

david chávez


El objeto del escrutinio es la labor. los médicos como dios, dios a imagen y semejanza nuestra, nosotros, con errores, falibles. luego entonces los médicos fallan, se equivocan. y si dios no existe, y si dios no diagnostica? los médicos no existen, no diagnostican. y no me vengan con mamadas, porque aquel que diga que nunca ha insultado a un médico/a dios es un mentiroso, es como decir que nunca nadie se ha enfermado.

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Eso sí:
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Nadie me va a negar que lo mejor de la vida, la mejor creación de dios, la mejor receta es la que incluye un par de enfermeras comprensivas, atentas y solteras, de ojos grandes y amielados, caderas amplias, nalguiparadas y cabello rizado, castaño claro, morenas claras y labios carnuditos que le digan a uno así, coquetísimas, señor, despierte, ya es hora de su medicina, y con sus manos tersas, a veces ampuladas por el estrés postlaboral, abrir el frasco, sacar las pastillas y dejarlas en nuestras manos con un discreto roce de pieles. Y el que me lo niegue que vaya con dios o que chingue a su madre.

viernes, junio 26, 2009

Tributo al rey... adiós michael

david chávez
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bueno, está de moda. así que el texticulario despide a su manera al, desde ayer, leyenda y rey del pop, el amo del "moonwalk", el bailarín más cabrón que bonito; el más piter pan, millonario, lurias y buena onda de los acusados de pedofilia (véanle la cara a succar kuri o al gober precioso o a camel nacif).







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jueves, junio 25, 2009

Memorias del Sr Cobranza

te suena?




http://www.youtube.com/watch?v=0MWHlunE9wI&feature=related



Voy a la cocina, luego al comedor,
miro las revistas y el televisor,
me muevo para aquí, me muevo para allá.
Norma Plá a Cavallo lo tiene que matar.
Que me vienen con chorizo pero ya va a llegar.
Que cocinen a la madre de Cavallo y al papá
y a los hijos, si es que tiene
o a su amigo el presidente no le dejen ni los dientes.
Porque Menem,
Menem,
Menem se lo gana y no hablemos de pavadas, si son todos
traficantes y si no el sistema qué... y si no el sistema qué... qué.

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No me digan se mantienen con la plata de los pobres:
eso sólo sirve para mantener algunos pocos.
Transan, venden y es sólo una figurita el que esté de presidente
porque si estaba Alfonsín el que transa es otro gil.

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Son todos narcos, de los malos,
si te agarran con un gramo
después de que te la pusieron se viene la policía,
y seguro que vas preso.
Y así sube, la balanza, el precio también sube,
también sube la venganza.
Y ahora va, ¿y ahora qué? Son todos narcos
y el presidente -ese tipo que mantenga más tranquila a nuestra gente-
lleva plata del lavado: mientras no salte la bronca el norte no manda palos.
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¡Ay ay ay, uy uy uy! ¿Que me dicen del dedito que le meten en Jujuy?
¡Ay ay ay, uy uy uy! ¿Que me dicen del dedito que le meten en Jujuy?

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Es ese Perro, "El Santillán",
si no lo pueden voltear lo van a querer comprar con discursos,
si no les sale son capaz de darle acciones a los grandes mercaderes,
eso no importa,
porque el Perro va dejando otro perrito que le mete a este sistema el dedito en el culito y cómo sangra y no es el culo,
si no el que sangra y se retuerce es el gran culo de este mundo.
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¡Adiós al muro stanilista!
¡Los demócratas de mierda y los forros pacifistas,
todos narcos,
todos narcos,
todos narcotraficantes!

Te transmiten por cadena,
son de caos,
paranoiquean:
te persiguen si sos puto, te persiguen si sos pobre, te persiguen si fumás, si tomás si vendés, si fumas, si compras un pobre tonto para hacer para comer, si tomás, vendés, comprás, fumás

y vayanse todos a la concha de su madre!!!

¿Y ahora qué?, ¿qué nos queda?
Elección o reelección para mí es la misma mierda
¡Hijos de puta en el congreso, hijos de puta en la Rosada y en todos los ministerios
van cayendo hijos de puta, que te cagan a patadas!!!

En la selva se escuchan tiros
son las armas de los pobres,
son los gritos del latino...

Ellos tienen el poder y lo van a perder...
Tienen el poder y lo van a perder...
Tienen el poder y lo van a perder...

En la selva se escuchan tiros
son las armas de los pobres,
son los gritos del latino...

domingo, junio 21, 2009

a ver quién dice que sí...

permiso, Rafa Mesina, acá tienes también lugar:





A VER QUIÉN DICE QUE SÍ
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Rafa Mesina
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A veces, a veces, cada vez
más frecuente, cuando mira
fotografías de periódicos colimensillos,
mira caras de varones
con quienes cogió.
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Ah, chín, me dice, si ya estamos
mostrando tiempo y vida
en nuestras pieles. Y se acuerda
de aquel momento formador,
ese cale para ser como se ven ahora,
comprobación orgánica que niegan
como gatos, y la cubren,
o la enmascaran y la siguen disfrutando
como el que vi de padrino de bautizo
la semana pasada, dice.

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Y me pregunta qué pasaría
si en esta campaña electoral
se les arrima con una pancarta LGBT
a dos-tres de ésos. Qué sentirían
en sus testículos o en su largo recto receptor,
en los pulmones o en el hígado,
o en el hipotálamo, o donde habite
esa emoción hacia el contexto
llamada espiritu o alma según
la brutez de las religiones,
me dice tocándose el bigote.

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Ah qué vatos, cómo han crecido,
dice al verlos impresos, si hasta abuelos unos son.
La inseguridad, la desconfianza, el miedo
los hace mojar mujeres
con afán de prolongar su mierda.
Como si valiera la pena que hubiera raza
igual a ellos por siempre con esa hambre.
Nunca aprenderán, los muy putos, dice,
que la homosexualidad es el único
método inteligente de control natal.
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VOTARÉ POR TU PARTIDO
SI ME DAS UN BESO Y DEFIENDES TU PUTISMO
les dirá en la pancarta.
A ver quién le dice que sí.

viernes, junio 12, 2009

tentativa de Humor de tierra 1 (fragmento)

david chávez




Un extraño olor me despierta. En realidad es un poco de humo con olor a pino, quizá, el que penetra por los pequeños espacios entre el vidrio y el marco de la ventana. Afuera hace frío. Un frío penetrante, húmedo; así que por más que me abrigue lo sentiré de todas formas. Es un frío óseo. Cuesta respirar. Tal vez el frío y no el olor me despertó. Me llevo la mano a la nariz tan sólo para comprobar que la tengo fría. Urgo dentro de ella y nada: las mucosidades están congeladas, áridamente estáticas. Al despegar con la uña del índice de mi derecha me viene un poco de dolor, luego una sustancia líquida y tibia ocupa el lugar del moco reseco que queda perdido entre las sábanas.

Una avalancha de mucosidad invade mi nariz. Aspiro fuerte, como intentando que el aire frío contenga, detenga en cierta forma el fluido. Con la manga de mi suéter me empeño en alejar de mí la comezón que recién comienza en la nariz y es entonces que lo noto: el olor a leña, a humo, se ha impregnado en la ropa. Entonces me da por pasear mi nariz por entre la sábana como a un perro que se lleva al parque. Mismo resultado. Todo tiene olor a humo, a leña, a leña de pino.

Pienso en eso, en cómo los olores se añaden a nosotros, se impregnan, viajan, nos hacen ser. En eso y en por dónde putas entra el olor, diminuto, atractivo, embriagante, a pino. Corro las cortinas y miles de pequeñas gotas deforman, lloran, el árbol de castañas de la casa vecina, la pintura desgastada de una de sus paredes, los techos de zinc de al lado, la mata de níspero, la ventana que está enfrente, abajo a la derecha, donde celebraban un cumpleaños anoche, y el cielo nublado con posibilidad de lluvia al final del día, como dijo el meteorólogo ayer, antes de cerrar transmisiones. Luego el paisaje, el naranjo, la calle, las aves que revolotean para quitarse el frío, se van deslavando poco a poco. Todo comienza a verse color cinco grados centígrados.

Cierro los ojos y exhalo fuerte para volver a empañar el vidrio de la ventana. Desaparecen las cosas que están afuera y se internan tras mis párpados. Veo el árbol de castañas de la casa vecina, la pintura desgastada de una de sus paredes, los techos de zinc de al lado, la mata de níspero, la ventana que está enfrente, abajo a la derecha, donde celebraban un cumpleaños anoche, y el cielo nublado con posibilidad de lluvia al final del día, como dijo el meteorólogo ayer, antes de cerrar transmisiones. Luego el paisaje, el naranjo, la calle, las aves que revolotean para quitarse el frío. Los veo y los huelo. De a poco su olor va rebasando y dejando atrás el humo de la estufa a leña que alguien encendió en la cocina y que sale por la chimenea para confundirse con la neblina, el rocío y el resto del humo que sale de las casas vecinas.

Abro los ojos y pienso en qué tanto el olor de las cosas nos obliga, nos indica, determina lo que somos, lo que hacemos. Cómo el humo de los autos es diferente al de todas las cocinas a la hora de la comida. Cómo ese humo determina la forma en que nos comportamos. Hay olores que te hacen bien, otros te chingan el día. ¿Qué tanto estamos dispuestos a oler, qué tanto podemos oler?, ¿cuando distinguimos un olor de otro es porque los dimensionamos, sabemos qué consecuencias puede tener oler una cosa u otra? "Si andas entre la mierda es difícil no ensuciarse", le escuché decir ayer a alguien en una oficina de gobierno, y ahora la frase cobra sentido para mí. ¿Qué tanto somos lo que olemos?, ¿qué tanto de lo que olemos nos hace ser lo que somos? Yo agregaría: "dime lo que hueles y te diré quién eres". Porque si es cierto que somos lo que albergamos, lo que defendemos, entonces somos lo que comemos, lo que escuchamos, lo que sentimos, lo que bebemos, el qué y el cómo, lo que hacemos y cómo lo hacemos. Lo que olemos, ¿es tan imperceptible que no nos damos cuenta de la forma en que logra determinar nuestra vida, nuestras acciones? No hay una forma particular de oler. Se huele y punto.

"Si andas entre la mierda es difícil no ensuciarse...", claro. También es difícil no olerla y mucho más difícil distinguir que uno hiede, apesta, cuando uno vive rodeado de hedores y pestilencias. Digamos, uno necesita no un cambio de aires, que es temporal, sino un cambio de olores y aromas, me digo. Entonces sigo esa comezón que sigue prófuga por todo mi cuerpo y la atrapo y aniquilo en mi nalga derecha. Me tiro un pedo. "Es el fragor del combate", pienso, y me río. Aspiro una vez más, fuerte, para contener el avance de mis mocos suicidas que quieren precipitarse desde mi nariz al suelo, a mis ropas: quieren huir. Los detengo. Doy un salto a la cama y me envuelvo entre las sábanas y las frazadas. Cierro los ojos e intento dormir.

martes, junio 09, 2009

amistades peligrosas

david chávez




Alguien me dijo alguna vez: "Si quieres conocer a alguien que se dice amigo tuyo préstale 2o dólares. Si regresa y te los paga, es tu amigo... si no, sólo habrás perdido 20 dólares". Hoy perdí 40 dólares. Pero es que quería estar bien seguro.

martes, mayo 19, 2009

cuando basta con moverse...

david chávez


el padre de familia viudo, su esposa muerta de cáncer, sus nueve hijos menores de 14 años, viviendo en la miseria, sobrellevando la vida, la tv, la ayuda, el lucro... benedetti muerto, la suspicacia de la mexicanidad en el mundo influenzado, colom acusado de asesino, el video que grabó su víctima antes de ser ultimado, un gol de último minuto, barcelona campeón, una puesta de sol, la moneda que completa la cifra, un gatito atropellado en la carretera, un perro golpeado por un auto o con sarna, una flor, un regalo, una sorpresa, un te quiero, te extraño, una llamada inesperada, la voz familiar, el olor de la infancia, el sabor de la comida favorita, unas palabras de aliento, estar acompañado, una mala noticia, una buena noticia, la incertidumbre resuelta, una lesión de un tenista, un colibrí revoloteando en mi ventana, el lucro con la discapacidad, las historias de la nota roja...

todo eso pudo haberme conmovido hoy, pero no ocurrió así. sólo pudieron lograrlo las manos ásperas y curtidas del trabajador en la parecela azapeña, la voz sudorosa de su ayudante y los ojos negrísimos que se protegían del sol bajo un manojo de cabellos desordenados que le cruzaban la cara, como aprisionando la mirada sedienta de esa mujer peruana que abonaba las plantas y cuidaba que su hijo no fuera a envenenarse.

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martes, mayo 05, 2009

guatafack!

david chávez




por favor, que alguien me lo explique con manzanitas:






El carguero de la Armada Mexicana, El Huasteco, regresó al puerto de Veracruz tras ser rechazado por Haití con 70 toneladas de comida de ayuda humanitaria.
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Ante la epidemia de influenza que el país registra, los víveres que consistían en frijoles, arroz, azúcar y otros alimentos no perecederos, equivalentes a tres tráileres llenos fue rechazado por la isla caribeña.
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Según informa elgolfo.info, la comida quedó a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), pues desde marzo zarpó el navío para, supuestamente, ayudar al país más pobre de América tras una serie de desastres naturales que vivió la isla.
cgb

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http://www.eluniversal.com.mx/notas/595958.html

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jueves, abril 30, 2009

Malas influenzas...

david chávez


1.- Latinoamérica, tan dada a bla bla bla, ok ok ok primero fue una santa goliza en el guadalajara, 6-0 o 6-1, no recuerdo, pero el Everton estaba ya en la lona: los 3 puntos en casa, en el juego de vuelta, le daban el pase ala siguiente fase de la Libertadores. Chivas clasificaba con el empate. Y así fue. Pero antes, desde el lunes que llegaron a Santiago de Chile para de ahí irse a Valparaíso, donde se disputaría el partido, comenzaron los problemas.

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El estricto control y examen médico que les hicieron al llegar más el desmadre y revuelo que se armó cuando los reconocieron en un centro comercial de Valpo (no falta el wey que te escucha el acento raro y te pregunta de dónde eres... antes de la gripe porcina, cuando respondías: de México, un dispositivo colocado en alguna pinche parte del cuerpo de l@s chilen@s les hacía exclamar y cantar: Ah, de México! sí, "méxico lindo y queriiiidooo!" -ya les dije que odio esa canción, esa y el rey?-, ahora te dicen: ah, de México? y se cubren la boca con el brazo como para no contagiarse) por aquello de la gripe porcina les comenzaron a cargar calor, les sacaban la vuelta, la carrilla, el comentario ojete de "ya nos vinieron a contagiar", comenzó a calentar los ánimos, pero los homo chilensis no tenían ni idea de que así contribuían a la "guerra psicológica" que siempre, no falta, el equipo visitante sufre en torneos continentales e intercontinentales (research: México vs Honduras y los tantos casos en que la gente del país anfitrión lleva "serenata" a los deportistas mexicanos para no dejarlos dormir).

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2.-en la guerra, el amor y parece que en la Libertadores todo se vale. Ayer fue el partido y por cuestiones académicas no pude viajar a verlo, como me hubiera gustado. Tampoco lo vi por tv porque andaba celebrando cuestiones académico-personales pero ya les contaré (ok ok ok, ya soy candidato a doctor, ya me queda sólo la tesis por hacer, y un chingo de litros de alcohol por pistear). La cosa es que hoy, leyendo la prensa mexicana me entero que la revancha no se hizo esperar: Chivas 1- Everton 1 y see you very later, chilenitos. Palmeiras 1- Colo Colo y los albos chilenos se despiden también del torneo.


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La cosa, la cosa más densa es que lo que leo después es lo que me provoca sentimientos encontrados. Si ya antes me había indignado el comportamiento de los homo chilensis, ahora no sé qué pensar. Bueno, más bien no sé cómo va a ser la cosa allá afuera, al rato, cuando salga a la calle: Reynoso se la cobró. El defensa de Chivas tosió y escupió a uno de los rivales. Bueno, la revancha es la revancha, sí, pero la cosa es cuidar las apariencias. Comportarse. De acuerdo, los escupitajos, salivazos, agarradas de nalga, jalones de camiseta, zancadillas, empujones, pellizcos y demás artimañas son de lo más común en el futbol, eso se sabe acá, donde el futbol es religión... El problema es que en México hay brote y epidemia de influenza. Ok, ¿entonces?

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3.- decía que en la guerra, el amor y en la Libertadores todo se vale. Y no es por ponerme chovinista ni nacionalista ni mucho más ni mucho menos. El escupitajo no hubiera trascendido de no haber sido por el contexto y la situación en que se da. Tampoco el del nieto de Arturo Prat, que escupió sobre el féretro de Pinoshit, acá mismo, en Chilito. Luego entonces, hay de escupitajos a escupitajos, ni duda cabe. Y de marrullerías a marrullerías (no se olvide la que el mismo Cóndor Rojas se aventó en el Maracaná, cuando se cortó él mismo y pretendió hacer creer que una bengala lo había lastimado). La cosa es si la revancha de Reynoso fue indicada, si fue una buena respuesta a las provocaciones.

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4.- Podría ponerme a juzgar el ánimo de ambos pueblos, acusar la pretendida solidaridad latinoamericana o echarle en cara lo bueno y lo malo a las dos naciones: la participación de Gabriela Mistral durante la dirección de José Vasconcelos ;ara estructurar el plan educativo al que mi generación y otras mayores debemos tanto, la ayuda humanitaria, material y emocional que se envió de México a Chile, a Chillán, cuando en 1939 un terremoto dejó la ciudad en ruinas y casi 10 mil muertos (se donó a la ciudad la Escuela México: David Alfaro Siqueiros y Xavier Guerrero pintaron un mural en su biblioteca), el ir y venir de músicos, escritores, artistas y deportistas -en Chile nació el Teletón: se le ocurrió a don Fracisco, chileno también- y México, particularmente el América, le pagó a Zamorano casi casi su jubilación como futbolista, aunque se agradecen las aportaciones futboleras del Pony Ruiz, Reynaldo Navia, Mauro Donoso, Ivo Bassay, Fabián Estay, y otros tantos, aparte de la acogida que México les dio a los chilenos durante la dicturadura de Pinoshit...

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5.- No quiero entrar en más detalles. Cada quien juzgue qué onda para que no me digan el "malagradecido porque esa no es la verdad..." dijo Manu Chao. Afecto como soy a los dichos y refranes, merced a mis abuelos y los amigos de mis abuelos que fueron como mis abuelos y a los que les aprendí mucho de sus decires, que aquí comparto porque creo que vienen a cuento: "Se cosecha lo que se siembra", "Cada quien tiene lo que se merece", "Les gusta hacer pero no que les hagan", "No hagas a otros lo que no quieres que te hagan", "Tanto peca el que mata a la vaca como el que le levanta la pata", "Tiran la piedra y esconden la mano", "Tanto va el cántaro al agua hasta que se quiebra" y sobre todo "Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar". yo me quedo con el segundo: me parece salomónico. Y es que por más que quiera sigo siendo mexicano, y sigo yéndole a las Chivas. Ah, y otras dos: "el miedo no anda en burro..." y "el que se lleva, se aguanta" decía mi abuelo.






6.- pinche Reynoso: qué cerdo, qué cerdo!







domingo, abril 26, 2009

Al borde...

David Chávez
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Debí haberme duchado. Todavía tengo sueño en los brazos y cansancio en los ojos. Mis pies ya no pestañean y aún así continúo caminando este domingo por la tarde. El tintineo del piano cae a plomo como los acordes del sol. Suspiro y exhalo. El aire se confunde con el aire, como si el suspiro de repente fuera un pequeño avión de papel que serpentea un poco y cae como aguijón en la banqueta. Una gota de sudor se despeña desde mi frente, intenta sujetarse de mi mentón. No lo consigue y cae. Su cuerpo queda inerte como un * sobre mi zapato. Me detengo y la miro. Pienso en algún motivo para que haya hecho eso. Quizá fue un accidente.



Miro hacia ambos lados, al frente y atrás. La calle está sola. Pocos vehículos circulan. La sensación de frío que provoca la sudoración me invade. Me recuesto en el piso, boca abajo, mirando el suelo a detalle, con los pies pegados a la pared de una casa y las manos que alcanzan el borde de la banqueta. Miro fijamente un punto en la calle, cerca de mí. Aparece el vértigo y algunas letras, como hormigas, se meten en mi cabeza hasta formar la palabra cornisa. Siento el calor del suelo. Me levanto lentamente, sin perder de vista el punto que miro en la calle, y conservo la sensación de vértigo. Mucho más lento recojo la vista, la arrastro por el suelo y miro ahora, siempre fijamente, el lugar en que banqueta y calle se unen.

Siempre lentamente llevo mis manos a los bolsillos del pantalón. De uno saco el encendedor, del otro los cigarrillos. Enciendo uno. Sin dejar de mirar ese punto allá abajo, que ahora parece tan lejano, noto que dos gotas más de sudor se arrojan al vacío. ¿Y si en realidad la calle no estuviera tan cerca?, pienso. Mientras sigo mirando me concentro y repito mentalmente la palabra cornisa, cornisa, cornisa, cornisa, cornisa, cornisa, cornisa, cornisa, c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a , c o r n i s a . . . hasta que logro materializarla, verla.

Pongo el pie izquierdo en la letra ese, el derecho en la letra a. Podría saltar y salir de dudas, pero temo que la altura sea distinta a la que percibo. Exhalo el humo del cigarro y se confunde con el aire, como si de repente fuera una pequeña nube mecida por el aire como la que acaba de dejar caer su sombra en la banqueta. Tengo nubes dentro, pienso. Soy una nube, me digo, por eso veo todo a la distancia, tan lejano, yo tan en las alturas, y el vértigo se hace más intenso. El sol desaparece por un momento. La sombra me cubre. El cambio de temperatura hace que los vellos de mis brazos sacudan un poco del sueño que hay en ellos. Debí haberme duchado. Lentamente me pongo en cuclillas. Aparece el sol. De a poco, y siempre lentamente, apoyo mis manos en el borde de la banqueta. Me siento. Estiro las piernas. Muevo los pies y choco las puntas del uno con el otro. El cloc cloc marca su lento parpadeo. Despojo al cigarro de la ceniza, que se dispersa y cae entre mis piernas, que son como el cuerpo del suicida que muere colgado y pende sin auxilio, buscando el vacío.

Me levanto. Y para hacerlo apoyo mis manos en el borde de la palabra cornisa. Pongo mis pies nuevamente sobre la ese, sobre la a. Alzo la vista y miro hacia adelante. La acera del frente se asemeja a la orilla de un río que no quiero ni estoy dispuesto a cruzar. Mejor regreso, me digo. Debí haberme duchado, pienso. Le doy una última fumada al cigarro a medio consumir y lo arrojo al caudal en el que imagino se ha convertido la calle. Exhalo el humo del cigarrillo y le doy la espalda a la calle. Mientras camino, de regreso a casa, el humo se confunde con el aire, como si de repente fuera yo una pequeña locomotora que funciona con carbón, con herrumbe en su armadura, y avanzo lentalentamente. Mis pies dejan de parpadear y simulan el chucuchú cuando los arrastro, trazando una vía imaginaria...


Concepción, Chile. 26 de abril de 2009.

martes, abril 07, 2009

el mariachi rocker quiere tocar, el mariachi rocker quiere slamear...!!

david chávez


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si gozaste con los éxitos de los chirrines en el hudsons de ensenada... si destapaste 3 caguamas y le diste replay una y otra y otra vez al video para ambientar la peda con tus compas de la chamba desde tu blackberry, si cantaste a grito pelado y destemplado have you seen the rain, si buscaste más éxitos del grupo sensación en baja californication, si moviste tu culito asentado en esa silla al ritmo de europa, cover de santana por parte de los chirrines...
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entonces, estás preparado para estooooooooooooooooooooo!

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beat it, mariachi style:
http://www.youtube.com/watch?v=faArbI4Fkj4

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zombie, de los cranberries, en mariachi:
http://www.youtube.com/watch?v=PKD6k_VRH5o
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sweet alabama, en un restaurante:
http://www.youtube.com/watch?v=zLv3qWEd3gg
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rock you like a hurricane:
http://www.youtube.com/watch?v=k91qb87-Y9A&feature=related
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y la madre de todas las rolas...

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a cargo del mariachi Los Vargas...
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La guerra de las galaxias!
http://www.youtube.com/watch?v=d53NemcyZVw

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quiobo?.

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martes, marzo 31, 2009

No surprises?

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david chávez
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De pura caca alcancé boletos para ir a ver a una de las bandas de mi generación (la del 81) acá, en Santiago de Chilito.
Radiohead tocaba el 26 y 27 de marzo y ni dormí de la emoción, pegué los ojos hasta que arrancó el autobús. Total. Llegamos,




tocaron, cantamos, fumamos,
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grabamos, fotografiamos, llamamos por teléfono, dedicamos, bebimos, descansamos, regresamos, seguimos con nuestras chinches vidas...



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pero hubo algo, algo tenía que pasar antes de todo esto. Y para allá voy. Resulta ser que Radiohead tocó el 22 de marzo en Brasil. Y todo hubiera pasado normal de no haber sido porque, como en la mayoría de las veces, el coño sur siempre sorprende a propios y extraños. No voy a quemar a mi compa, pero es una muy buena fuente y me contó que después del concierto, al día siguiente, la banda se fue a echarse unos drinks en Ipanema pal relax y a ver qué garotinha salía moviendo sus caderas para cantarle: “oh, qué cosa más linda, tan llena de gracia…”.

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En esas andaban cuando se toparon con unas morras chilenas que también estaban cotorreando por ahí. Turista tú, turista yo, se armó la charla y después de algunos jijijijeos ellas les preguntaron que si habían ido al concierto de Radiohead. Vergas. Imagínense la cara de estos vatos. Mínimo un trago de cachaza pal susto y para el azore. Chale. Obvio dijeron que sí y no mintieron. ELLOS habían estado en el concierto. Las morras, siguiendo con la charla, les preguntaron que qué les había parecido y ellos dijeron que bien, chido, nais, fain fain fain, very gud, very gud,very gud, veryveryverygud. Doble chale. Es que no mames, imagínense estar cotorreando con estos vatos, tsss!!!

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En fin. Ahí no paró la cosa. A esas alturas cualquiera ya hubiera reconocido a estos pelados, pero no, ellas no. Triple chale. Siguió el cotorreo y entonces les preguntaron que qué onda, que si pensaban ir a Chile. Estos weyes dicen que sí, que tienen planeado hacer una escala acá en Chile, en Santiago, y ahí es donde viene el chale cuádruple: las morras les dicen, “es que tenemos boletos para los conciertos de Radiohead en Chile, pero como andamos de vacaciones pues no vamos a poder ir; se los vendemos, para que no se pierdan las entradas y que vayan ustedes al concierto”.
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No mamaaaaaaaaaaar!!!!! No, simplemente no, no, no, no y no! Va contra natura, las leyes de la física no lo permiten, es algo insólito! O al menos, como dice Condorito -chileno, por cierto- PLOP! o mejor aún: EXIJO UNA EXPLICACIÓN!

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La nota que salió en la prensa: http://www.radioheadchile.com/2009/03/radiohead-en-tvn/#more-586


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Tom, no surprises?










lunes, marzo 30, 2009

échale ganas, ucol!

porque la excelencia universitaria consiste en hacerse pendejo como todo un profesional, el ránking me lo paso por el arco del triunfo. Eres grande Ucol, grande, grande, graaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaandeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!
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RANKING
1° UNAM 10
2° UAM / DF 9.40
3° ITAM / DF 9.32
4° UAEMex / EDOMEX 9.16
5° UANL / NUEVO LEÓN 9.11
6° UDG / JALISCO 9.05
7° ITESO / JALISCO 8.84
8° IPN / DF 8.83
9° ANÁHUAC MEX. NORTE / EDOMEX 8.75
10° IT TOLUCA / EDOMEX 8.74
11° UAEM / MORELOS 8.55
12° UAQ / QUERÉTARO 8.53
13° UDLAP / PUEBLA 8.43
14° UDEM / NUEVO LEÓN 8.39
15° UPAEP / PUEBLA 8.35
16° UDLA DF 8.29
17° TESE EDOMEX 8.20
18° UPN / DF 8.17
19° U L SA / DF 8.09
20° UNIVA / JALISCO 7.95
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lunes, marzo 16, 2009

qué comen los pajaritos? Maciiiiiitaaa!

david chávez
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¿Qué sigue: prohibido respirar?
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Lanzar piropos y ver porno será penado en Culiacán

El nuevo Bando de Policía y Buen Gobierno castigará también a quienes no pinten sus casas, hagan ruido en fiestas y dejen a menores de 12 años en autos
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http://www.eluniversal.com.mx/notas/584070.html
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jueves, marzo 12, 2009

Carstens, la porra te saluda!!!

david chávez


ahhh, pan y circo! Cómo me gustaría haber estado ahí, tan sólo ese minuto, y gritarle a la pinche pelota humana:


CARSTENS, CHINGAS A TU PUTA MADRE PENDEJOOOOOOOOOOO!



y haberlo hecho con toditita el alma!
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lunes, marzo 02, 2009

ganador concurso las historias febrero 2009

david chávez
el trofeo, quiobo?
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Bueno, de a poco vamos dándole. Con el siguiente cuento comparto la victoria junto con Fernanda (la ganadora del 1er virtuality Caza de Letras de la unam) en el concurso mensual de minificción de Las Historias (febrero), de Alberto Chimal. Sobres. Enjoy.


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¿A poco no se parece a mí?
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-Cincuenta días después de haber resucitado nos citó a todos en una casa, más bien era una especie de local. Ya habíamos hecho una que otra fiesta ahí, como el cumpleaños de Pedro, por ejemplo, o la despedida de soltero de Mateo, o nos juntábamos a ver los partidos de la selección nacional. Esas reuniones siempre terminaban en borrachera: cuando se acababa la chela a Jesús le daba por pedir agua en tinajas y la convertía en más chela, o vodka, o tequila, según anduviera de humor. Yo conocía al dueño, rentaba el local, compraba las cosas y después les pasaba las cuentas para que ellos me dieran el dinero.

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Quería decirnos que se regresaba a su tierra porque a su papá le estaba yendo bien en el negocio y le ofreció que le ayudara. Así que no nos veríamos más por un buen tiempo, hasta que él volviera por acá, y quería despedirse como se debe. Y ya habíamos comenzado a celebrar y a comer cuando de repente se escuchó un pinche ruido afuera, en el techo, en el cielo. Pensamos que era el viento, ya ve usted los pinches ventarrones que se sueltan por acá, pero no, nada. Nos asomamos a las ventanas y nada. Creímos que eran otra vez las lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de nosotros, como hizo antes de navidad, y que resultaron ser las luces que contrató Santiago el del Zebedeo para amenizar la posada. Él salió con sus ondas de que era el espíritu del Santo y no sé qué otros rollos.


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Ese día se quedó callado y después del ruidajo todos comenzaron como a hablar en otras lenguas, pero la verdad es que ya estaban todos borrachos. El vodka le quedó chafísima y luego intentó hacer whisky que más bien parecía champurrado. Me dieron ganas de vomitar. Fui al baño pero Tadeo estaba ocupándolo. Simón Pedro me alcanzó a ver cuando crucé el pasillo para ir al patio trasero y comenzó a reclamarme por el local, que estaba muy madreado, que por 30 monedas él encontraba otra cosa más perrona y mejor que esta y la madre. Ni le alegué. Pinche cabezota de piedra que tiene el muy necio. Luego llegó Tomás, Pedro le presumió de la mota y como el otro no le creía se tuvo que mochar. El olor nunca me gustó por eso me fui hasta el fondo del huerto, a un ladito de los olivos. Y cuando comencé a vomitar fue que madres, cayó el avión.

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Yo creo que por eso diosito me salvó, porque ps no soy tan atascado como esos cabrones, que en paz descansen. El que no era borracho era mujeriego y el que no era bien transa. Santiago estaba armando un negocito con merca robada. No éramos unos angelitos, pero cada quien sobrevive como puede, ¿no? Y pues ahí de a poquito en poquito la llevábamos; nos comenzaba a ir bien. Y mire, no es por nada, ni porque yo sea celoso o vengativo o mala onda, ¿verdad?, pero la neta, ¿ve a ese niño de ahí? Apses m’ijo. Aquellos güeyes decían que no, que Jesús me había pedaleado la bicicleta, que le hizo el milagrito a mi vieja. ¿Y sabe qué más? Magdalena podrá ser todo lo que usted quiera pero nunca infiel. Además el morrito tiene toda mi cara. ¿A poco no se parece a mí?



jueves, febrero 26, 2009

Pinches gringos putos!


bueno, así mejor, sirve que no vienen y ensucian todo, como suelen hacer. que vayan a visitar la zona cero, jejeje.




miércoles, febrero 25, 2009

Joven, haga usted el favor de ir a chingar a su madre calladito y sin armar escándalo...

david chávez



No es por desmotivarlos, ¿verdad?, pero el buen Néstor García Canclini hace una observación muy muy muy chingona:


salud.


"La historia social de las culturas latinoamericanas que trazamos en este libro revela que un recurso clave para la modernización fue multiplicar el estudiantado universitario (de 250 mil en 1950 a 5,389,000 al finalizar la década de los sesenta). Desde los ochenta, las universidades, envejecidas y económicamente asfixiadas, se han vuelto para los jóvenes, dicen Juan Villoro, "gigantescas salas de espera donde se les entretiene para que no se conviertan en factor de conflicto social".
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Aunque muchos jóvenes se frustraban hace treinta, cuarenta o cincuenta años al salir de las universidades, y a veces los mejores investigadores migraban a Europa y los Estados Unidos, la educación superior buscaba produicir intelectuales para el desarrollo nacional; hoy sigue frustrando a la mayoría, pero sólo le ofrece optar entre irse a trabajar en puestos secundarios en los servicios del primer mundo o volverse técnico en las transacionales que controlan la producción y el comercio del propio país.
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Nada en la sociedad induce la tentación del voluntarismo político; muy pocos cargos requieren alto nivel profesional, y la formación en la crítica intelectual más bien descalifica para ejercerlos a quienes sólo se pide que sean expertos. A los jóvenes de hace treinta años les preocupaba cómo acortar la distancia entre lo culto y lo popular; a los universitarios y profesionales jóvenes en América Latina les aflige ahora cómo flotar en lo que queda del mundo culto y de la clase media; si son colombianos o ecuatorianos, la pregunta es cómo y a dónde irse".


García Canclini, Néstor. Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Ed. Paidós. Argentina. 2001. Pág. 26

sábado, febrero 21, 2009

labial

david chávez


Los recuerdos son como latigazos, como esos trocitos de piel que aparecen en los labios resecos, faltos de uso como no sean para silbar, hablar, nombrarte, y que arranco a dentelladas, como antes hice con tu ropa. La sangre que aflora de a poco me sabe a ti.

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sábado, febrero 07, 2009

Sobredosis de ocio I

Para Alicia.


David Chávez
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Anoche fuimos al bar. Al canta-bar. No pedí vodka. Preferí cerveza. Unas cuantas cervezas para aligerar el calor, para entrar en calor. Para imaginarme al líquido frío precipitarse desde el final de mi boca, desde el princpipio de mi garganta, hasta el interior de mi intestino, rompiéndose su madre mientras cae. En el fondo, muy en el fondo, elemento inanimado, quedaría quieto, balanceándose con mi panza entera, bailando acompasadamente con el resto de mis tripas cada vez que me muevo.

Hoy desperté a las once de la mañana, sin ninguna huella de dónde estuve anoche a no ser por el olor a cigarrillo en mi ropa y mi cabello. Desperté por culpa del aire fresco que se metía por la ventana y me enfriaba los pies. Sentía la lengua ancha. Busqué una cobija y me cubrí de pies a cabeza. Luego de pies a pecho. Al final tenía sólo medio cuerpo cubierto. Me limpié los ojos y comencé a leer El arpa y la sombra, de Carpentier. Hacía tres días que no leía, por eso retrocedí dos páginas más para agarrar el hilo de nuevo. Cincuenta páginas, me dije, cincuenta y me echo a dormir de nuevo. Leí cinco más de las que me propuse y si tardé más de dos minutos en cerrar los ojos fue mucho tiempo. Los abrí media hora después. Estoy leyendo a un ritmo de cincuenta páginas por hora. Quizá por la lectura (o el sueño) me dio hambre. Bajé a mear. La comida estaba casi lista, tal vez dentro de cinco minutos más. Subí y me cambié el pantalón. Luego bajé otra vez.

Casi me arranco la lengua de la mordida que me dí. Hice como si buscara separar algo con la lengua de entre el caldo que me llevé a la boca para disimilar un poco. Después tosí una, dos, tres veces y me llevé la servilleta de papel a los ojos y a la nariz. La humedecí más a causa de los lagrimones que por algún escurrimiento nasal. Me dolía ese mordisco. Malditas muelas del juicio. Maldita dentadura. Maldita lengua dilatada por la cerveza. Terminé de comer y me metí al baño. Me lavé las manos y me revisé la lengua. Ahí estaba la herida. Parecía que había intentado perforármela con un clavo y se notaba una especie de marca dejada por un punzón chico.


Subí de nuevo a mi habitación y seguí leyendo. Mismo método, misma velocidad, mismos resultados: cincuenta páginas leídas por media hora de sueño. Soñé ron, soñé vino tinto, soñé vino blanco, cerveza y cigarrillos. Soñé navegación, soñé ausencia, soñé la ansiedad de Cristóbal Colón. Soñé la voluptuosidad de Isabel la Católica, soñé unas quesadillas, soñé tus senos y tus labios y tu boca. Soñé que hacía calor, soñé que tenía una erección. Soñé a Colón cogiéndose a doña Isabel, a los hermanos Pinzón fornicando con mujeres indígenas que cubrían sus vergüenzas con apenas un pañito de lo que parecía ser fibra de algodón. A los indígenas de caras bobas, imbéciles, incrédulos entre las aguas claras del caribe antillano viendo a los españoles y su lascivia. Soñé que me ponía a escribir algo, no sé. Te soñé indiferente. Y sin querer volví a morderme la lengua y abrí los ojos y dije: puta madre! Pensé: me gusta la palabra lascivia. Se pronuncia, se desliza al pronunciarla como una víbora, como el candor y humor de una mujer de ojos grandes -como los tuyos- que cruza su mirada con un fleco de sus cabellos.


A pesar del calor que hacía sentí una especie de estremecimiento. Estremecimiento y hambre mientras leía. Terminé por fin el libro como "el aire que lo envolvía y traspasaba, haciéndose uno con la transparencia de su ser". Encendí la computadora. Leí algunos periódicos por internet y busqué algún rastro tuyo. Nada. Algo de música tal vez me animaría. Vi los libros que me quedan por leer. Hijo de hombre, de Roa Bastos. "Hueso y piel, doblado hacia la tierra, solía vagar por el pueblo en el sopor de las siestas calcinadas por el viento norte. Han pasado muchos años, pero de eso me acuerdo. Brotaba en cualquier parte, de alguna esquina de algún corredor en sombras. A veces se recostaba contra un mojinete hasta no ser sino una mancha más sobre la agrietada pared de adobe. El candelazo de la resolana lo despegaba de nuevo. Echaba a andar tantaleando el camno con su bastón de tacuara, los ojos muertos, parchados por las telitas de las cataratas, los andrajos de aó-poi sobre el ya visible esqueleto, no más alto que un chico." Y pensando en la muerte que ronda por todas partes me duermo otra vez.

Sueño que escucho cantar a Chris Cornell. In your house i long to be, room by room, patiently. I'll wait fou you there like a stone. I'll wait fou you there. Alone. Abro los ojos. La música brota de los audífonos. Susurro: i'll wait fou you there like a stone...



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martes, febrero 03, 2009

avance, por favor...

david chávez


Volvemos al pasado porque es lo único que tenemos frente a la incertidumbre del futuro. Aunque no falta quien lo manda a chingar a su madre, cierra los ojos, escucha la música, la música, y me tiro al frente, doy ese paso sin saber lo que viene sin esperar nada más que el chingadazo no duela. Y no duele y sigo avanzando. No fears. Digamos que mis temores son los demás.

domingo, febrero 01, 2009

podrucción

david chávez
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Podrucción.-

término empleado para definir el proceso que sufren buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos al interior de un organismo -de preferencia vivo y del género humano o las relaciones que este establece con sus semejantes u otros objetos-, que sufre los embates de las malas ideas, desesperanzas, desilusiones y malos deseos provenientes de aquellos que lo rodean, de su hábitat, condiciones climáticas, laborales, higiénicas, alcohólicas, amorosas, familiares, similares, afectivas y conexas, con lo cual se obtiene un proceso de degradación de todo aquello que pueda ser positivo por formas más simples -y realistas- de ver la vida.
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Biólogos, químicos, antropólogos, sociólogos, psicólogos, psiquiatras, profesores, cantineros, putas, taxistas y amigos y amigas en general definen esta actividad como una ruptura de las moléculas que integran las buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos formando buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos más chicas, menos complicadas, atomizándose hasta diluirse en el torrente sanguíneo para luego ser expulsadas por el organismo ante lo que podría ser un inevitable colapso físico, laboral, higiénico, alcohólico, amoroso, familiar, similar, afectivo, económico, sexual y conexos, todo esto en forma pequeñas letras microscópicas blanquecinas o amarillentas que escurren por todo el cuerpo mezcladas con el sudor y feromonas.

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la secreción ocurre cuando las células muertas o vivas viajan entre los espacios alrededor de las células afectadas de las buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos y son transportadas como residuos por entre la piel, por los canales pilosos, junto con el sudor, tras una alta acumulación de materia positiva y buena onda que ya ha perecido o mutado por otra más sencilla, y que impide la procreación de más buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos, o bien son eliminados en una rítmica meada .
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la podrucción ocurre tras el asesinato, deceso o muerte de las buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos, hecho que sobreviene tras la ruptura de tejidos (sociales, sexuales, sentimentales, sementales, morales, profesionales, académicos, laborales, económicos) de parte de los elementos de los que están hechos las buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos. Las causas son diversas: virus de la falta de comunicación, falta de confianza, carencia de estímulos sociales, sexuales, sentimentales, sensuales, morales, profesionales, académicos, laborales, económicos, literales, visuales, auditivos, electrónicos, familiares; contagio vía oral y ocular a consecuencia de malas interpretaciones por declaraciones mal matizadas, o la falta de vacuna contra la impaciencia, la ansiedad, el ocio y la omisión que podrían provocar incluso el autoaniquilamiento de las buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos.


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Para que una buena idea, esperanza, ilusión y buen deseo se vaya al carajo, es decir, muera y la podrucción se realice, son necesarias condiciones especiales relacionadas con la temperatura, la disposición de oxígeno en el cerebro, el corazón y otros órganos vitales y blanditos; causa de la muerte, agentes externos, traumatismos, humedad, lluvias, alcohol, tamaño y peso del cuerpo, vestimenta, conexión a internet, tiempo disponible, saldo insufuciente en el teléfono celular o local, la superficie sobre la cual yace el cuerpo, deberes y ocupaciones y, sobre todo, interés para que esto ocurra.
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la velocidad en que la podrucción se lleve a cabo es diferente en cada organismo. Otras variables como la humedad, la estación del año y el tiempo que se tarda en desarrollar la buena idea, esperanza, ilusión y buen deseo determinan también dicho proceso. Puede comparársele con lo que ocurre en la Ley de Casper, lo cual, adecuándolo a nuestras intenciones, diría así: "cuando hay libre acceso de tiempo libre, las buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos se descomponen al doble de velocidad que cuando se encuentra activo; por otra parte, el exceso de actividad puede provocar una disminución en la producción de buenas ideas, esperanzas, ilusiones y buenos deseos ocho veces más rápido que reposo, una proporción de 1:2:8 para ocio, actividad y exceso de actividad, respectivamente".
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Existen varios tipos de podrucciones, a saber, "todas con las mismas manifestaciones clínicas", aunque una de ellas es considerada como destructiva y de temer: se le conoce como podrucción Ulceronecrotizante Aguda del Alma y la Mente (UNAM), por lo que quien la padece presenta un aliento putrefacto, sudoración excesiva y retraimiento profundo con periodos de alegrías y afusividad espontáneos y con secuelas severas.
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por lo anterior, es pertinente una revisión cada cierto periodo de tiempo. se recomienda acudir al médico si después de largas jornadas de pensar y retrospectearse uno deja de hablar con uno mismo en voz alta; tal inactividad provoca inflamación y sangrado de encías, las cuales se contaminan con la saliva que también compende la podrucción. Es de gran ayuda cepillarse los dientes y realizar un enjuague bucal tras proferir groserías de alto calibre cuando se está en un estado inducido por la podrucción. La falta de limpieza oral puede desembocar en "bolsas periodontales, movilidad dentaria, sangrado excesivo y espontáneo, y pérdida del hueso alveolar que sostiene a los dientes", según se indica en la wikipedia.

lunes, enero 26, 2009

LA caída

joel flores/david chávez

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"Habíamos escalado ya la montaña de tres mil pies de altura". Dejen busco en internet la otra parte del cuento.


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jueves, enero 15, 2009

ta bien que chinguen...

pero a su madre, que la respeten!
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Darán prisión a quien se bese en calles de Guanajuato
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Con el objetivo de preservar el espacio público como un lugar de convivencia y civismo, la autoridad municipal mandará a prisión a las parejas que se besen con intensidad en lugares públicos, a quienes adopten actitudes obscenas que ofendan o causen molestia, y a las personas que, sin permiso, realicen manifestaciones públicas.
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http://www.eluniversal.com.mx/notas/569498.html

corre tiempo...

"todo mexicano debería
ser senador de la república
al menos una vez en su vida".
Carlo Debroxi

david chávez



"time is running out", canta matthew bellamy (muse). y ahí va, corriendo el cabrón, el tiempo, quiero decir, y mientras lo hace nos mira al pasar, vemos cómo avanza y nos deja atrás, estáticos. ¿qué podemos hacer? que alguien lo detenga. ¿para qué? ¿para qué detener el tiempo si no tenemos, si no tenemos ni idea de lo que podemos hacer si eso pasara? ¿esquivaríamos una bala que viene directa a nuestro pecho, disparada a quemarropa por dos solitarios sicarios "presúntamente jóvenes" si el tiempo se detuviera? ¿evitaríamos dar a conocer nuestras aspiraciones para alcanzar un puesto de elección popular donde percibamos mayores ingresos, como los que hemos estado cobrando al estar a cargo de una dependencia de gobierno encargada de mantener el orden y la seguridad y prevenir actos delictivos, donde no hemos hecho nada más que eso: nada, y cuando declaramos eso, pam, un asesinato a medio día? ¿detener el tiempo ayuda a detener la verborrea?

el tiempo está corriendo, nuestro tiempo corre. cuando todos los tiempos, nuestros tiempos, se unan, ¿quién será capaz de detenerlos? una maratón de tiempos. una matazón de tiempos. ¿quién detiene el tiempo? ¿el que quiere que el tiempo no pase? ¿qué ganaría con evitar eso? ¿un mejor salario, una mejor vida, mantenernos vivos? ¿qué haríamos si el tiempo se detiene? creo que no pasaría nada. nadita de nada. seguríamos tan condicionados, tan atemorizados que no haríamos nada. todo seguiría igual. tiempo no es igual a vida. tiempo no es igual a acciones. las acciones se realizan a un tiempo o en varios.

¿quién putas será el valiente que detenga el tiempo? ¿quién putas será el valiente que haga algo? ¿quién putas será el cabrón que primero pierda el miedo? me gustaría, un día, jugar ese juego, antes de que tema demasiado como para poder hacer algo y termine paralizado de miedo, viendo cómo pasa el tiempo, cómo se escapa el tiempo, cómo me arrepiento de haberlo dejado pasar.

¿quién le podrá hacer algo al tiempo? el tiempo, tan mártir él, tan víctima él, corre para todos nosotros. ¿qué pasará cuando se canse de hacerlo, cuando el tiempo se agote, se termine, no pueda más? antes que eso ocurra prefiero moverme. muevo los dedos, tecleo esto. hay quien grita, quien le exprime la vida a otros en tanto, y otros que dejan que las cosas pasen. si fuera al revés, si nosotros fuéramos quienes corrieran mientras el tiempo se encuentra detenido, ¿qué seríamos? ¿que haríamos? ¿quién pudiera hacernos algo mientras el tiempo nos mira pasar, mientras nuestros tiempos nos observan? ¿cuánto temor de nosotros tendría el tiempo, cuánto miedo? ¿tendría tiempo el tiempo de ver todo eso, de pensar todo esto?

ese tiempo, señores, señoras, todavía no nos ha llegado. cuando lo haga, que se cuiden las cosas de lo que nos han hecho. hagamos algo con nuestro tiempo, aún estamos a tiempo de un nuevo nacimiento. new born.

Mi soundtrack para cambiar de ánimo

para alicia
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david chávez.
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estaba esperando el momento en que axel te presentara. rosemont, 1992. y saliste al escenario a aferrarte del micrófono como yo a las certidumbres. ya nos conocíamos: un viejo cassette nos presentó a ti y a tu grupo. blind melon. la vida se te iba en cada whisper, en cada seguidilla que le hacías a rose y, please don't take it so bad, le ponías mucho más feelling tú; axel sólo matizó, axel nunca le acercó el micrófono a nadie de la banda, axel sabía que don't cry sin ti era el don't sin el cry, como yo sin mi nena.
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maybe, someday, axel sabría eso. yo hoy me acordé de ti. me acordé haberte visto en videos, serio y cantando con voz de nena. pero you ain't the first, ni el último. igual nico, tu hija, alguna vez supere el miedo escénico y se decida a cantar tus rolas y yo mis crisis.
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quién iba a pensar que your name it was numbered? y ahí vas, a ponerle macizo a la coca. ni modo, cada loco con su vicio, cada quien busca la forma de aguantar esta puerca vida, de pasar, de vivir el tiempo que nos queda hasta llegar a la muerte (aunque cada vez me convenzo más de que la tenemos adelantito nuestra, ella caminando delante de nosotros y cuando la tocamos, como aquella mujer con flujo imparable que tocó el manto de yizus craist, ipsofactamente morimos) y tú la elegiste así.
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me acordé de ti porque ya lo inquieto se me estaba pasando y allá a lo lejos escuché tu voz de nena que me recordó a mi nena. ok, ok, lo confieso, no fue tu voz de nena, fue la textura hipiosa y atercipedumbrada de las rolas que ya había escuchado a inicios de los 90. textura de melón, de carne de melón de mi nena. estaba pensando en ella y pensé que le vendría bien un fondito musical. paper scratcher. cómo me vería yo con la greña como tú? qué diría mi nena nena? algún día traje el cabello como tú, algún día lo traeré así de corto, temporalmente. y no parece que cantes. cabrón, tú inmutable y yo con el rostro saltando. estabas como ciego, la vista perdida. habías inhalado coca antes de grabar el video?
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da igual. cerré los ojos después de darle clic en play y dejé que corriera el video. la música de tu melón ciego siempre me cambia el estado de ánimo, haya o no rain. y ella, mi nena, jugaba con Heather DeLoach vestida de abeja, y sonreía y era feliz y me daban ganas de bailar con ellas. me puse contento. estaba contento. pero debías irte. al menos por hoy.
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shannon hoon. 1995. 28 años y se acabó. con ese silencio con que termina tu versión acústica de no rain. de acá no te podías ir así. no así. callado, tímido. blind melon y su CHANGE (escúchala). la última del día, la primera de tu disco, la que compusiste cuando tocabas covers de guns n' roses. la última y nos vamos, shannon. chida tu greña, chida tu voz, chido blind melon. y gracias por el impulso, gracias por acercarme a mi nena nena. te escucho al rato.
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" And as we all play parts of tomorrow, some ways will work and other ways well play. But I know we all cant stay here forever, so I want to write my words on the face of today. And then they'll paint it and, oh, as I fade away, they'll all look at me and they'll say: "Hey look at him and where he is these days". When life is hard, you have to change".
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a güevo. suerte travis warren.
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viernes, enero 09, 2009

Hijos de Elba Esther, ahí les hablan!

david chávez.




Cito una gran verdad que Rogelio Guedea escribe en Para/caídas. Qué güevos y cuánta razón te asiste, Roger:
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"Es una pena que los dirigentes de los frentes juveniles limiten su función sólo a repartir juguetes o despensas, es una pena que otros jóvenes intenten erigirse en ideólogos políticos desde la trinchera del plagio, y es una pena más grande que otros más hayan terminado sus aspiraciones con un puestito de gobierno y un automóvil Sentra del año. "

.http://ecosdelacosta.com.mx/index.php?seccion=15&id=53542&encabezado=Para/Caídas
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jueves, enero 08, 2009

El verdadero plan anticrisis... aprende calderón.

david chávez
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ante la crisis, los microchangarros foxianos pueden optar por una alternativa más conjugando narcomenudeo y el negocio de la repostería, sectores no vulnerados aún por la crisis financiera global y en los cuales se puede incursionar para obtener mayores ingresos que alivien la economía familiar, al mismo tiempo que uno puede desarrollarse como todo un autoempleado, evitando con ello las migajas que el gobierno de felife calderón entrega en su plan anticrisis:
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"La Policía mexicana decomisó dos cajas con pastelillos, galletas y chocolates elaborados con mariguana en el aeropuerto de Guadalajara, capital del estado de Jalisco, informó la Procuraduría General de la República (PGR). "
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y pa bajar las galletitas, ¿qué tal "una cajita con 24 sobres de té con la misma droga"?
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http://www.eluniversal.com.mx/notas/567488.html
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mercado hay, la cosa es ponerse a trabajar.
.salud.
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