david Chávez
Augusto Monterroso, de quien poco se sabe sobre los borradores de sus textos, muchos críticos indican que hay una versión anterior al cuento La oveja negra, el cual antes de ser corregido decía: "cansados los borregos de ejercitarse en el difícil y engorroso arte de la escultura, luego de muchos monumentos a gobernadores, ovejas negras y demás personajes, decidieron probar suerte en el mundo de la televisión, actuando en telenovelas".
miércoles, junio 07, 2006
Lo que cuentan en el puerto
david chávez
En un pueblo porteño, de cuyo nombre no quiero acordarme, se pescaba sólo pez vela. Los habitantes decidieron entonces hacer un momunento al pez, para que los visitantes tuvieran claro lo que ahí se consumía. Develada la obra, los porteños quedaron insatisfechos, la veían fea. Entonces, herida en su orgullo, una noche la escultura se arrojó al mar. Todavía hay ancianos que cuentan que por el fondo del mar, cerca de la costa, nada el pez vela metálico, en cuya cola se lee el nombre del escultor mexicano: Sebastián.
En un pueblo porteño, de cuyo nombre no quiero acordarme, se pescaba sólo pez vela. Los habitantes decidieron entonces hacer un momunento al pez, para que los visitantes tuvieran claro lo que ahí se consumía. Develada la obra, los porteños quedaron insatisfechos, la veían fea. Entonces, herida en su orgullo, una noche la escultura se arrojó al mar. Todavía hay ancianos que cuentan que por el fondo del mar, cerca de la costa, nada el pez vela metálico, en cuya cola se lee el nombre del escultor mexicano: Sebastián.
jueves, mayo 25, 2006
Subiruta
david Chávez
De trufil desdemoniado, cancelberto manipulador, olisqueo la petite flor de maniagua. Tan cercano lejosleo, mirascluyo, improviso. Chamanuense, agitador, el caldo gordo de las orejas frías, de las horas mansamansa, destruye el chihuahueño can del loto florito.
Impermeable de las letras malas, carromato, tumbaflor del gentilicio, un dianoche lo escondí cabizbajo en bisbiseo. Era mi mejor amigo ladrador. Menjurge matildo maldito barato. Cara fue la huída del terreno de lo real. Pura ficción, pura letra, puro mundo-mundoo-mundó.
Amalgama subitante, sublimácea. Termina el fin, termina lo que comienzo en carraspeo sigilento.
(ejercicio de escritura automática propuesto por Alberto Chimal en http://www.lashistorias.com.mx/blog/?p=87)
De trufil desdemoniado, cancelberto manipulador, olisqueo la petite flor de maniagua. Tan cercano lejosleo, mirascluyo, improviso. Chamanuense, agitador, el caldo gordo de las orejas frías, de las horas mansamansa, destruye el chihuahueño can del loto florito.
Impermeable de las letras malas, carromato, tumbaflor del gentilicio, un dianoche lo escondí cabizbajo en bisbiseo. Era mi mejor amigo ladrador. Menjurge matildo maldito barato. Cara fue la huída del terreno de lo real. Pura ficción, pura letra, puro mundo-mundoo-mundó.
Amalgama subitante, sublimácea. Termina el fin, termina lo que comienzo en carraspeo sigilento.
(ejercicio de escritura automática propuesto por Alberto Chimal en http://www.lashistorias.com.mx/blog/?p=87)
martes, mayo 23, 2006
definición de definición
definición.
(Del lat. definitĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de definir.
2. f. Proposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial.
3. f. Decisión o determinación de una duda, pleito o contienda, por autoridad legítima. Las definiciones del Concilio, del Papa.
4. f. Declaración de cada uno de los vocablos, locuciones y frases que contiene un diccionario.
5. f. Nitidez con que se perciben los detalles de una imagen observada mediante instrumentos ópticos, o bien de la formada sobre una película fotográfica o pantalla de televisión.
6. f. pl. En las órdenes militares, excepto la de Santiago, conjunto de estatutos y ordenanzas que sirven para su gobierno.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
(Del lat. definitĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de definir.
2. f. Proposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial.
3. f. Decisión o determinación de una duda, pleito o contienda, por autoridad legítima. Las definiciones del Concilio, del Papa.
4. f. Declaración de cada uno de los vocablos, locuciones y frases que contiene un diccionario.
5. f. Nitidez con que se perciben los detalles de una imagen observada mediante instrumentos ópticos, o bien de la formada sobre una película fotográfica o pantalla de televisión.
6. f. pl. En las órdenes militares, excepto la de Santiago, conjunto de estatutos y ordenanzas que sirven para su gobierno.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
lunes, mayo 22, 2006
definición de Luís
david Chávez
Luís (Am. Mex. Us. y cost./Sust. Sing. Masc.).- Diferénciese del sustantivo nominal Luis. "Amexicanacastellanamiento" de Louise.
Luís (Am. Mex. Us. y cost./Sust. Sing. Masc.).- Diferénciese del sustantivo nominal Luis. "Amexicanacastellanamiento" de Louise.
voyeur I
David Chávez
Cansado de insistir hasta el hastío ha siertaz personas en comó laz palavras deven eztar hescritaz y lo muy kábron que ce ha buelto, hintentar desifrar su sijnificado; oh lo qué con heyas ce quiere desir: (casi siempre lo logro pero ya se ha vuelto un problema para mis muñecas, mis dedos y mis ojos), un día decidí seguir a varios amigos que padecen ese extraño mal ortográfico.
Sí, estoy sorprendido. En la última ventana por donde miré una chica guardaba las recomendaciones, sacaba de su cerebro lo relativo a bien escribir y lo colocaba debajo del colchón donde duerme todas las noches, donde fornica los fines de semana, en el que hay bacterias, que se pudre cachito a cachito por los fluidos vaginales que entran en contacto con varios gérmenes, a donde se va su orina cuando tiene pesadillas y chilla y las lágrimas se acumulan... ahí, debajo de ese mullido colchón, junto con sus targetas, ce dezcompone la hortógrafia asta qué lla no hes nada.
Ahí debajo también reposan mis instintos criminales. Ahí es donde se acaba la amistad y comienza el odio...
Cansado de insistir hasta el hastío ha siertaz personas en comó laz palavras deven eztar hescritaz y lo muy kábron que ce ha buelto, hintentar desifrar su sijnificado; oh lo qué con heyas ce quiere desir: (casi siempre lo logro pero ya se ha vuelto un problema para mis muñecas, mis dedos y mis ojos), un día decidí seguir a varios amigos que padecen ese extraño mal ortográfico.
Sí, estoy sorprendido. En la última ventana por donde miré una chica guardaba las recomendaciones, sacaba de su cerebro lo relativo a bien escribir y lo colocaba debajo del colchón donde duerme todas las noches, donde fornica los fines de semana, en el que hay bacterias, que se pudre cachito a cachito por los fluidos vaginales que entran en contacto con varios gérmenes, a donde se va su orina cuando tiene pesadillas y chilla y las lágrimas se acumulan... ahí, debajo de ese mullido colchón, junto con sus targetas, ce dezcompone la hortógrafia asta qué lla no hes nada.
Ahí debajo también reposan mis instintos criminales. Ahí es donde se acaba la amistad y comienza el odio...
martes, mayo 09, 2006
Definición diezdemayera
david chávez
Madre. Insulto grave en México. Carencia sustancial de miles de millones de habitantes de este país de América Central, o del cachito de Norteamérica que somos. Combinada con chingada, tónico efectivo para matizar situaciones de alto riesgo o sustancial y encabronadamente sádicas. Infalible pretexto para ponerse hasta la reverenda ídem festejando la ídem que todos tenemos en nuestras casas lavándonos nuestras ropitas, haciendo la comidita y limpiando la casita.
Sust. fem. sing. en dim.- Dícese de las muchachas guapas que pasan por la calle, frente a alguna alguna obra en construcción. Verb. grat.: "¡Adiós, mamacita!"
Madre. Insulto grave en México. Carencia sustancial de miles de millones de habitantes de este país de América Central, o del cachito de Norteamérica que somos. Combinada con chingada, tónico efectivo para matizar situaciones de alto riesgo o sustancial y encabronadamente sádicas. Infalible pretexto para ponerse hasta la reverenda ídem festejando la ídem que todos tenemos en nuestras casas lavándonos nuestras ropitas, haciendo la comidita y limpiando la casita.
Sust. fem. sing. en dim.- Dícese de las muchachas guapas que pasan por la calle, frente a alguna alguna obra en construcción. Verb. grat.: "¡Adiós, mamacita!"
domingo, mayo 07, 2006
Definición
david chávez
Ortografía: Dícese de la chingadera a la que uno sólo le preocupa cuando llena su pinche currículum vitae (con el fin de aser crer al futuro gefe que huno es bien chingón y bien profecional).
Ortografía: Dícese de la chingadera a la que uno sólo le preocupa cuando llena su pinche currículum vitae (con el fin de aser crer al futuro gefe que huno es bien chingón y bien profecional).
De oídas...
david chávez
-A ver muchachas, les presento a la Ortografía. "¡Oh, es un placer, nos han hablado mucho de usted!", contestaron hipócritamente...
-A ver muchachas, les presento a la Ortografía. "¡Oh, es un placer, nos han hablado mucho de usted!", contestaron hipócritamente...
jueves, mayo 04, 2006
Llamada
david chávez
"¿Locatel?, ¿Sí?, ¿Que se le perdieron sus acentos? Sí, si los vemos le avisaremos que usted los anda buscando..."
"¿Locatel?, ¿Sí?, ¿Que se le perdieron sus acentos? Sí, si los vemos le avisaremos que usted los anda buscando..."
jueves, abril 27, 2006
Celos y certidumbres
david chávez
I CELOS
Ahí está otra vez, acostada en la cama, con la mirada fija en el techo, deteniéndolo, pensativa. ¿Qué chingados hace, en qué carajos piensa, qué la tiene en las nubes? Otra vez a hacerle la misma pregunta de hace unos días:
--¿De nuevo haciendo castillos en el aire, querida?
--Fortalezas, mi amor, fortalezas... y con su príncipe azul adentro.
“Así que fortalezas”, pienso. “Así que principitos de colores”... hoy tengo otra respuesta adecuada para este tipo de situaciones: echaré a volar mi imaginación, como hace ella: le demostraré que además de matar seres mitológicos y héroes de leyendas también sé aniquilar ilusiones femeninas.
II … Y CERTIDUMBRES
De entre las cartas que ella puso sobre la mesa estaba esta, escrita con primorosa letra de niña educada en colegio de monjas: “El jueves destruiste mis sueños, el viernes mataste a los más valerosos de mis héroes; en un descuido, este sábado penetraste a los castillos que con ilusión construí en el aire y el domingo pasaste por encima de las amuralladas fortalezas en donde se resguardaba de tus celos mitológicos mi príncipe azul. No puedo más, siento que me asfixias. Decidí seguir con tu juego, así que lo confieso: te engaño con el pensamiento. No nos busques, no regresaremos. Para cuando leas esto él y yo podríamos estar... no sé: algo me dice que el País de las Maravillas es taaan extenso…”.
I CELOS
Ahí está otra vez, acostada en la cama, con la mirada fija en el techo, deteniéndolo, pensativa. ¿Qué chingados hace, en qué carajos piensa, qué la tiene en las nubes? Otra vez a hacerle la misma pregunta de hace unos días:
--¿De nuevo haciendo castillos en el aire, querida?
--Fortalezas, mi amor, fortalezas... y con su príncipe azul adentro.
“Así que fortalezas”, pienso. “Así que principitos de colores”... hoy tengo otra respuesta adecuada para este tipo de situaciones: echaré a volar mi imaginación, como hace ella: le demostraré que además de matar seres mitológicos y héroes de leyendas también sé aniquilar ilusiones femeninas.
II … Y CERTIDUMBRES
De entre las cartas que ella puso sobre la mesa estaba esta, escrita con primorosa letra de niña educada en colegio de monjas: “El jueves destruiste mis sueños, el viernes mataste a los más valerosos de mis héroes; en un descuido, este sábado penetraste a los castillos que con ilusión construí en el aire y el domingo pasaste por encima de las amuralladas fortalezas en donde se resguardaba de tus celos mitológicos mi príncipe azul. No puedo más, siento que me asfixias. Decidí seguir con tu juego, así que lo confieso: te engaño con el pensamiento. No nos busques, no regresaremos. Para cuando leas esto él y yo podríamos estar... no sé: algo me dice que el País de las Maravillas es taaan extenso…”.
martes, abril 25, 2006
Homenaje póstumo para un jalisciense (Arreola)
david chávez
- “Era fuerte como un roble, sí, pero su inteligencia le venía de la hidrocefalia, que le irrigaba la corteza cerebral, lo cual hacía tan fértil su imaginación. El cerebro hecho agua no fue la causa de su muerte, sino la tala inmoderada que hizo de sus ideas al escribirlas y escribir cuentos fantásticos; ser tan prolífico en la literatura le erosionó la vida. Eso y jugar ajedrez”, dijo el médico que leyó el parte forense a la prensa.
El guardaagujas sólo atinó a decir: “descanse en paz”.
- “Era fuerte como un roble, sí, pero su inteligencia le venía de la hidrocefalia, que le irrigaba la corteza cerebral, lo cual hacía tan fértil su imaginación. El cerebro hecho agua no fue la causa de su muerte, sino la tala inmoderada que hizo de sus ideas al escribirlas y escribir cuentos fantásticos; ser tan prolífico en la literatura le erosionó la vida. Eso y jugar ajedrez”, dijo el médico que leyó el parte forense a la prensa.
El guardaagujas sólo atinó a decir: “descanse en paz”.
sábado, abril 22, 2006
La otra cara de una (o varias) moneda (s)
david chávez
Veo las noticias. Varios investigadores descubrieron un pergamino en el cual aquel que me traicionó –la gente dice que fue un denario- y me entregó a las otras monedas relata la verdadera historia: que no fue un traidor sino un héroe y que fui yo quien le pidió que actuara así.
La verdad es otra. Hace años, algunas monedas de distintas nacionalidades discutían sobre una ley antigua de un profeta. Estaban todas en el cestito de las limosnas, su templo. Una de ellas, la de mayor denominación, de color verde su túnica, se levantó entonces para expresar a las otras que debían ir con el César. Allá les darían, tras el éxodo de sus padres para llegar a la tierra prometida, los privilegios y beneficios que ahora les estaban negados, y acabarían –aseguraba- las vejaciones de las cuales eran objeto.
En el clímax de la discusión yo entré al templo. Venía de la mano de una viuda. Me llamaban óbolo. Al ver a las otras les dije que no debían seguir las leyes dictadas por el profeta, que él tenía otra visión de las cosas. Tenía mi cara marcada. Había sufrido bastante. Les dije: "Oísteis que fue dicho: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”.
La propuesta no fue bien recibida. Las demás pensaron que yo era un falso profeta y me siguieron el rastro y terminaron marcando con una cruz mi cara y cuerpo para luego desperdigar por el mundo a mis apóstoles. Se dice que varias monedas y billetes me vieron tiempo después, antes de que ascendiera al reino del comercio y el trueque fuera la piedra sobre la cual edifiqué esa historia. Lo que digan los demás me tiene sin cuidado. Que los perdone el creador porque no saben lo que hacen.
Veo las noticias. Varios investigadores descubrieron un pergamino en el cual aquel que me traicionó –la gente dice que fue un denario- y me entregó a las otras monedas relata la verdadera historia: que no fue un traidor sino un héroe y que fui yo quien le pidió que actuara así.
La verdad es otra. Hace años, algunas monedas de distintas nacionalidades discutían sobre una ley antigua de un profeta. Estaban todas en el cestito de las limosnas, su templo. Una de ellas, la de mayor denominación, de color verde su túnica, se levantó entonces para expresar a las otras que debían ir con el César. Allá les darían, tras el éxodo de sus padres para llegar a la tierra prometida, los privilegios y beneficios que ahora les estaban negados, y acabarían –aseguraba- las vejaciones de las cuales eran objeto.
En el clímax de la discusión yo entré al templo. Venía de la mano de una viuda. Me llamaban óbolo. Al ver a las otras les dije que no debían seguir las leyes dictadas por el profeta, que él tenía otra visión de las cosas. Tenía mi cara marcada. Había sufrido bastante. Les dije: "Oísteis que fue dicho: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”.
La propuesta no fue bien recibida. Las demás pensaron que yo era un falso profeta y me siguieron el rastro y terminaron marcando con una cruz mi cara y cuerpo para luego desperdigar por el mundo a mis apóstoles. Se dice que varias monedas y billetes me vieron tiempo después, antes de que ascendiera al reino del comercio y el trueque fuera la piedra sobre la cual edifiqué esa historia. Lo que digan los demás me tiene sin cuidado. Que los perdone el creador porque no saben lo que hacen.
Origen monetario
david chávez
El profesor de economía, Carlo Debroxi, explicó el origen de nuestro sistema monetario citando las últimas palabras de su padre, Marl Debroxi, antes de ser asesinado a manos de un miembro de alguna secta fundamentalista cristiana: “Después que el dólar cayó, después que el euro fue la moneda mundial, que la población latina y los proletarios del mundo, uníos, tomaron el control del mercado en el planeta tierra; luego de lograr ese parchesote en la capa de ozono, de clonar con los cromosomas que quedaban y volver a la vida a las especies extinguidas; cuando por fin se logró superar el capitalismo, mesianismo, comunismo, industrialismo y otros ismos por el estilo, aceptemos, en este foro mundial de economía, buen gobierno, fraternidad, disciplina y apoyo, que el sudor el es futuro de nuestros pueblos: no lo desperdiciemos, midamos el valor de nuestro trabajo con ese producto tan valioso para nuestra civilización y que adquirimos con este líquido fruto del agua que bebemos. Compañeros, este pan que hoy os comparto es el esfuerzo de mucha gente. Haced esto en cada foro que tengan”.
-”En ese instante sonaron los tres balazos”, dijo, y ya no pudo continuar con la clase.
El profesor de economía, Carlo Debroxi, explicó el origen de nuestro sistema monetario citando las últimas palabras de su padre, Marl Debroxi, antes de ser asesinado a manos de un miembro de alguna secta fundamentalista cristiana: “Después que el dólar cayó, después que el euro fue la moneda mundial, que la población latina y los proletarios del mundo, uníos, tomaron el control del mercado en el planeta tierra; luego de lograr ese parchesote en la capa de ozono, de clonar con los cromosomas que quedaban y volver a la vida a las especies extinguidas; cuando por fin se logró superar el capitalismo, mesianismo, comunismo, industrialismo y otros ismos por el estilo, aceptemos, en este foro mundial de economía, buen gobierno, fraternidad, disciplina y apoyo, que el sudor el es futuro de nuestros pueblos: no lo desperdiciemos, midamos el valor de nuestro trabajo con ese producto tan valioso para nuestra civilización y que adquirimos con este líquido fruto del agua que bebemos. Compañeros, este pan que hoy os comparto es el esfuerzo de mucha gente. Haced esto en cada foro que tengan”.
-”En ese instante sonaron los tres balazos”, dijo, y ya no pudo continuar con la clase.
trueque
david chávez
Éramos tan pobres, que sólo nos quedaba una imagen tan gastada que ni habichuelas mágicas me dieron ayer en el mercado. “¿Qué harás con ella?”, me preguntó mi madre por la mañana mientras salía yo con la imagen en el bolsillo derecho y mascando un mendrugo de pan. Alcé los hombros y salí a la calle, siguiendo el mismo rumbo que el día anterior. Ahora que regreso a casa me pregunto qué dirá mi madre cuando le diga que cambié la imagen gastada por estas letras, con las que hice este cuento…
Éramos tan pobres, que sólo nos quedaba una imagen tan gastada que ni habichuelas mágicas me dieron ayer en el mercado. “¿Qué harás con ella?”, me preguntó mi madre por la mañana mientras salía yo con la imagen en el bolsillo derecho y mascando un mendrugo de pan. Alcé los hombros y salí a la calle, siguiendo el mismo rumbo que el día anterior. Ahora que regreso a casa me pregunto qué dirá mi madre cuando le diga que cambié la imagen gastada por estas letras, con las que hice este cuento…
sábado, abril 15, 2006
Confesión anónima
david chávez
Tenía un texto. Bueno, parecía serlo. Entonces vi la fotografía que Chimal puso en su blog. Sí, tenía la historia completa, lo juro, lo juro por Dios, lo juro que participaría y ganaría con ese texto. Era mejor que el que me hizo sonreír toda la noche entera, escrito por un tal Tiranicida. Era mucho mejor que el que hacía unas semanas había dejado en forma de post, perdido en la web mundial, y que había escrito también para otro concurso anterior de argumentaciones, pero ese no es el caso, esa no es la historia.
Tenía, repito, un texto excelente. Confieso que era un cuento. Pero no sé qué fue lo que ocurió, lo juro, lo juro por Dios que no lo sé. Algo tuvo que ver la pregunta de Peggy Bonilla, usuaria del blog que está en www.lashistorias.com.mx: “Una pregunta Alberto.Parece no ser tan estricto el concurso, pero si tiene que ser sinopsis o resumen o no? o la historia completa?” e incluso sospecho que la respuesta de Adan Balcazar, usuario de la misma dirección electrónica, determinó la suerte de mi cuento: “Peggy Bonilla: Amiga yo ante la duda, opte por el relato corto. Saludos”
Y heme aquí, con la hoja en la que imprimí mi cuento mojada, las letras escurriendo, como el deshielo que seguramente hay en la foto que exhibe la mujer dentro de la foto…
Tenía un texto. Bueno, parecía serlo. Entonces vi la fotografía que Chimal puso en su blog. Sí, tenía la historia completa, lo juro, lo juro por Dios, lo juro que participaría y ganaría con ese texto. Era mejor que el que me hizo sonreír toda la noche entera, escrito por un tal Tiranicida. Era mucho mejor que el que hacía unas semanas había dejado en forma de post, perdido en la web mundial, y que había escrito también para otro concurso anterior de argumentaciones, pero ese no es el caso, esa no es la historia.
Tenía, repito, un texto excelente. Confieso que era un cuento. Pero no sé qué fue lo que ocurió, lo juro, lo juro por Dios que no lo sé. Algo tuvo que ver la pregunta de Peggy Bonilla, usuaria del blog que está en www.lashistorias.com.mx: “Una pregunta Alberto.Parece no ser tan estricto el concurso, pero si tiene que ser sinopsis o resumen o no? o la historia completa?” e incluso sospecho que la respuesta de Adan Balcazar, usuario de la misma dirección electrónica, determinó la suerte de mi cuento: “Peggy Bonilla: Amiga yo ante la duda, opte por el relato corto. Saludos”
Y heme aquí, con la hoja en la que imprimí mi cuento mojada, las letras escurriendo, como el deshielo que seguramente hay en la foto que exhibe la mujer dentro de la foto…
miércoles, marzo 15, 2006
una noche en Gördmand
david chávez
Creíamos serlo todo. Creíamos tenerlo todo. Creíamos escribirlo todo en esa tertulias que se desarrollaban ya en casa de Joy, ya en el depa de soltero que la madre de Rubens pagaba y que acompañábamos con güisqui robado de la cava del padre de Fernando.
Embriagado por el éxito (Podría preguntar irónicamente y sonreír cuando dijera, les dijera, me dijera a mí mismo: ¿por qué otra cosa podría ser?) de mi primera minificción alguien deslizó la idea: "conozco a un joven escritor, vive en Toluca, vamos a buscarlo. Publica en el suplemento Arena. Apellida Chimal. Quizá pueda publicar tu historia".
Se aprobó la propuesta. Todo mundo abordó los dos autos. En el de Jordi íbamos Marcela, el dueño del carro y yo. En el de Joy, en la cajuela, echamos las cosas, las mochilas, las libretas, serían la avanzada... después de la curva Jordi nos advirtió, alarmado: "¡David, David, los textos, tu cuento, tu cuento!". Marcela marcó al teléfono celular de Joy para que se detuviera y así fue. "¿Por qué hay tanta tierra?", "¿Dónde están los cuentos, los textos, las letras?", "¿Qué fue lo que escribiste en tu libreta?", me interrogaron.
"Escribí que los cuentos que escribo se hacían realidad. En uno de ellos un grupo como el nuestro iba en busca de un escritor para mostrarle sus cuentos. Camino a casa del escritor los textos se convertían en tierra", les expliqué.
"¿Y cómo termina?", me preguntaron a coro. "No lo sé", dije. Antes de que Marcela y yo comenzáramos a llorar por el texto perdido les confesé que el cuento estaba precisamente en la cajuela del carro de Joy, junto con el texto recién escrito hacía unos minutos...
Creíamos serlo todo. Creíamos tenerlo todo. Creíamos escribirlo todo en esa tertulias que se desarrollaban ya en casa de Joy, ya en el depa de soltero que la madre de Rubens pagaba y que acompañábamos con güisqui robado de la cava del padre de Fernando.
Embriagado por el éxito (Podría preguntar irónicamente y sonreír cuando dijera, les dijera, me dijera a mí mismo: ¿por qué otra cosa podría ser?) de mi primera minificción alguien deslizó la idea: "conozco a un joven escritor, vive en Toluca, vamos a buscarlo. Publica en el suplemento Arena. Apellida Chimal. Quizá pueda publicar tu historia".
Se aprobó la propuesta. Todo mundo abordó los dos autos. En el de Jordi íbamos Marcela, el dueño del carro y yo. En el de Joy, en la cajuela, echamos las cosas, las mochilas, las libretas, serían la avanzada... después de la curva Jordi nos advirtió, alarmado: "¡David, David, los textos, tu cuento, tu cuento!". Marcela marcó al teléfono celular de Joy para que se detuviera y así fue. "¿Por qué hay tanta tierra?", "¿Dónde están los cuentos, los textos, las letras?", "¿Qué fue lo que escribiste en tu libreta?", me interrogaron.
"Escribí que los cuentos que escribo se hacían realidad. En uno de ellos un grupo como el nuestro iba en busca de un escritor para mostrarle sus cuentos. Camino a casa del escritor los textos se convertían en tierra", les expliqué.
"¿Y cómo termina?", me preguntaron a coro. "No lo sé", dije. Antes de que Marcela y yo comenzáramos a llorar por el texto perdido les confesé que el cuento estaba precisamente en la cajuela del carro de Joy, junto con el texto recién escrito hacía unos minutos...
lunes, febrero 27, 2006
Misterios charros en Manzanillo
David Chávez
“Vamos a ver dos proyecciones. Si les gustan me dicen y le seguimos con las otras”, dijo Trino cuando terminó la proyección de El Santos contra los zombies de Sahuayo en tierras colimotas, cortometraje realizado por Andrés Villa Aldaco a manera de homenaje al moreno jalisciense y a su mono mayor –el Santos-, por la grata influencia y el humor que le brindaron a su generación.
Además, como preludio a la presentación del libro, Andrés, encargado del equipo de proyección, dejó correr El charro, videominuto de Roberto Levy Vázquez.
Entonces quienes asistieron el jueves por la noche a la presentación de Misterios Charros, título de este compilado de tiras cómicas realizadas por José Trinidad Camacho Orozco, vieron las Galimatías: los doblajes que eran transmitidos, con la venia de Carmen Aristegui y Javier Solórzano en el programa Círculo rojo, en complicidad con Octavio Limón, el locutor de radio tapatío.
Anunció dos y la minifunción terminó en seis. Luego de las risas por haber visto “doblados al humor” fragmentos de series televisivas, Trino, atlista de corazón, explicó en qué circunstancia aparecían sus Misterios charros, esa serie de cartones que ahora reunió después de su andar por periódicos de Guadalajara, el Distrito Federal y Monterrey, además de revistas, entre 1987 y 1999: “es que cualquier padre de familia de Atotonilco el Alto sueña con que su hijo sea un charro”.
A Trino no le gusta la influencia que las caricaturas japonesas tienen en los chavos que comienzan a dibujar. Hizo un pequeño silencio y añoró aquellos tiempos cuando Jis, Falcón, Jabaz y él mismo comenzaban a copiar caricaturistas de la altura de Ruis, para terminar afirmando: “No. No me gustan las influencias que traen los chavos de ahora”.
Sobre la veneración que Trinidad le tiene al Aclas, a una pregunta no le quedó de otra más que contestar que sí, que el mono con el que más se identifica es con Pipo, “fiel al equipo y defendiéndolo siempre (...) pobrecitos atlistas, ni modo; son fieles, eso sí, bien fieles”.
EL SANTOS Y SUS OTROS MONOS
Alguien alzó la mano y sin micrófono, “porque creo que así sin micro pos nos entendemos todos mejor”, preguntó de dónde le había salido lo ofensivo al Santos, la caricatura antítesis del “enmascarado de plata”: “el Jis y yo pensamos que por qué si El Santo (el luchador) era tan fresita, andaba de capa y era tan caballeroso y andaba de superhéroe, ¿a poco no puede andar haciendo guarradas? Entonces nació el Santos y luego la Tetona Mendoza (...) pero no entendemos por qué si el Santos la quiere tanto ella lo desprecia...”.
Anterior a Misterios charros, Trino había presentado Don taquero en Colima. En el transcurso de 2006 publicará la colección de tiras Pipo y don Calvino e igual sucederá con Historias del rey chiquito, sus Fábulas de policías y ladrones, además de incursionar en el mundo del cartón deportivo con otros personajes.
Su página, www.trino.com.mx comenzará a funcionar el próximo mes y en ella habrá animaciones del Santos; la voz del mono será la Trino.
“Vamos a ver dos proyecciones. Si les gustan me dicen y le seguimos con las otras”, dijo Trino cuando terminó la proyección de El Santos contra los zombies de Sahuayo en tierras colimotas, cortometraje realizado por Andrés Villa Aldaco a manera de homenaje al moreno jalisciense y a su mono mayor –el Santos-, por la grata influencia y el humor que le brindaron a su generación.
Además, como preludio a la presentación del libro, Andrés, encargado del equipo de proyección, dejó correr El charro, videominuto de Roberto Levy Vázquez.
Entonces quienes asistieron el jueves por la noche a la presentación de Misterios Charros, título de este compilado de tiras cómicas realizadas por José Trinidad Camacho Orozco, vieron las Galimatías: los doblajes que eran transmitidos, con la venia de Carmen Aristegui y Javier Solórzano en el programa Círculo rojo, en complicidad con Octavio Limón, el locutor de radio tapatío.
Anunció dos y la minifunción terminó en seis. Luego de las risas por haber visto “doblados al humor” fragmentos de series televisivas, Trino, atlista de corazón, explicó en qué circunstancia aparecían sus Misterios charros, esa serie de cartones que ahora reunió después de su andar por periódicos de Guadalajara, el Distrito Federal y Monterrey, además de revistas, entre 1987 y 1999: “es que cualquier padre de familia de Atotonilco el Alto sueña con que su hijo sea un charro”.
A Trino no le gusta la influencia que las caricaturas japonesas tienen en los chavos que comienzan a dibujar. Hizo un pequeño silencio y añoró aquellos tiempos cuando Jis, Falcón, Jabaz y él mismo comenzaban a copiar caricaturistas de la altura de Ruis, para terminar afirmando: “No. No me gustan las influencias que traen los chavos de ahora”.
Sobre la veneración que Trinidad le tiene al Aclas, a una pregunta no le quedó de otra más que contestar que sí, que el mono con el que más se identifica es con Pipo, “fiel al equipo y defendiéndolo siempre (...) pobrecitos atlistas, ni modo; son fieles, eso sí, bien fieles”.
EL SANTOS Y SUS OTROS MONOS
Alguien alzó la mano y sin micrófono, “porque creo que así sin micro pos nos entendemos todos mejor”, preguntó de dónde le había salido lo ofensivo al Santos, la caricatura antítesis del “enmascarado de plata”: “el Jis y yo pensamos que por qué si El Santo (el luchador) era tan fresita, andaba de capa y era tan caballeroso y andaba de superhéroe, ¿a poco no puede andar haciendo guarradas? Entonces nació el Santos y luego la Tetona Mendoza (...) pero no entendemos por qué si el Santos la quiere tanto ella lo desprecia...”.
Anterior a Misterios charros, Trino había presentado Don taquero en Colima. En el transcurso de 2006 publicará la colección de tiras Pipo y don Calvino e igual sucederá con Historias del rey chiquito, sus Fábulas de policías y ladrones, además de incursionar en el mundo del cartón deportivo con otros personajes.
Su página, www.trino.com.mx comenzará a funcionar el próximo mes y en ella habrá animaciones del Santos; la voz del mono será la Trino.
Villoro: autor ornitorrinco de Safari Accidental
David Chávez
“Para mi la crónica es el ornitorrinco de la literatura”, dijo Juan Villoro, quien compara así a este género con la definición que hace Alfonso Reyes sobre el ensayo. La cara de sorpresa de quienes asistieron a la presentación de Safari Accidental, el más reciente libro de crónicas del autor nacido en el Distrito Federal, se borró poco a poco tras escuchar el postulado y la explicación de Villoro sobre él.
Antes de que Juan dejara caer como balde de agua fría el comentario, tres de sus lectores compartieron con los asistentes su visión de otro compendio más de ornitorrincos: Martha Gutiérrez, del taller literario Casa Malagua; Lucila Santana, catedrática de la Facultad de Letras de la Universidad de Colima, y Alberto Llanes, egresado de ese plantel y uno de los participantes del Encuentro de Narradores Jóvenes, celebrado en Manzanillo del 21 al 23 de febrero de 2006.
Los tres invitados a presentar el libro de crónicas coincidieron en que este híbrido de la literatura encontró en Villoro la renovación: el autor de La casa pierde explicó cómo plasmó en sus textos vivencias cercanas a él, como el testimonio sobre la frontera más cruzada del mundo, Tijuana, en Welcome to Tijuana, el rock de sus majestades los Rolling Stones, el chile mexicano, la masacre estudiantil de 1968 y las casi-fallidas Olimpiadas en México y el EZLN -por citar algunas- para dejar constancia de lo que lo había marcado emotivamente. “La literatura buscar dejar constancia de lo vivido”, aseguró.
Durante la presentación de Safari Accidental Martha Gutiérrez advirtió a los posibles lectores: “Una amiga mía me dijo que Juan estaba guapo, que no me fuera a enamorar de él, que no me pasara lo mismo que a ella… Pues sí: estoy enamorada de Juan, pero de su obra”, y los asistentes rieron en el Salón de Cabildo de la Presidencia municipal de Manzanillo.
Alberto Llanes intentó exponer a los lectores los temas con los cuales Villoro se topa en su Safari: Alto volumen, con crónicas rockeras; Álbum familiar, donde se encuentran las historias sobre su padre; Lejos del escritorio, de los viajes que ha hecho; Fetiches, donde señala las distintas maneras que tiene el mexicano de lastimarse, Libro negro, sobre el movimiento y matanza estudiantil de 1968 y las Olimpiadas, fue Lucila Gutiérrez Santana quien intentó cazar a los ornitorrincos recientes de Villoro: analizó cada apartado del libro y lo desmenuzó poco a poco para ofrecerlo al público.
“Si se goglea el nombre de Juan Villoro en ese buscador aparecen 47 mil 900 links y referencias al autor en 0.12 segundos”, precisó, y nuevamente se escucharon las risas en el salón. Al final de este evento, realizado en el marco del III Festival del Centro Histórico de Manzanillo, vino la sección de cometarios y preguntas.
Para sorpresa de muchos, Villoro abrió sin mayores preámbulos una exposición de motivos, rasgos, influencias, indicaciones, precisiones y ofreció grandes detalles, como si supiera de antemano lo que irían a cuestionarle.
Por eso y durante una hora y media Juan habló también sobre su inicio, la relación y los resultados que ha obtenido con sus crónicas, la forma en que Safari Accidental llegó a constituirse y ser editado, además de reconocer la influencia de Ángel Fernández y de Gabriel Vargas Bernal en su incursión por este género y discutir con varios asistentes dudas y precisar detalles sobre ese deporte que le apasiona: el futbol.
“Para mi la crónica es el ornitorrinco de la literatura”, dijo Juan Villoro, quien compara así a este género con la definición que hace Alfonso Reyes sobre el ensayo. La cara de sorpresa de quienes asistieron a la presentación de Safari Accidental, el más reciente libro de crónicas del autor nacido en el Distrito Federal, se borró poco a poco tras escuchar el postulado y la explicación de Villoro sobre él.
Antes de que Juan dejara caer como balde de agua fría el comentario, tres de sus lectores compartieron con los asistentes su visión de otro compendio más de ornitorrincos: Martha Gutiérrez, del taller literario Casa Malagua; Lucila Santana, catedrática de la Facultad de Letras de la Universidad de Colima, y Alberto Llanes, egresado de ese plantel y uno de los participantes del Encuentro de Narradores Jóvenes, celebrado en Manzanillo del 21 al 23 de febrero de 2006.
Los tres invitados a presentar el libro de crónicas coincidieron en que este híbrido de la literatura encontró en Villoro la renovación: el autor de La casa pierde explicó cómo plasmó en sus textos vivencias cercanas a él, como el testimonio sobre la frontera más cruzada del mundo, Tijuana, en Welcome to Tijuana, el rock de sus majestades los Rolling Stones, el chile mexicano, la masacre estudiantil de 1968 y las casi-fallidas Olimpiadas en México y el EZLN -por citar algunas- para dejar constancia de lo que lo había marcado emotivamente. “La literatura buscar dejar constancia de lo vivido”, aseguró.
Durante la presentación de Safari Accidental Martha Gutiérrez advirtió a los posibles lectores: “Una amiga mía me dijo que Juan estaba guapo, que no me fuera a enamorar de él, que no me pasara lo mismo que a ella… Pues sí: estoy enamorada de Juan, pero de su obra”, y los asistentes rieron en el Salón de Cabildo de la Presidencia municipal de Manzanillo.
Alberto Llanes intentó exponer a los lectores los temas con los cuales Villoro se topa en su Safari: Alto volumen, con crónicas rockeras; Álbum familiar, donde se encuentran las historias sobre su padre; Lejos del escritorio, de los viajes que ha hecho; Fetiches, donde señala las distintas maneras que tiene el mexicano de lastimarse, Libro negro, sobre el movimiento y matanza estudiantil de 1968 y las Olimpiadas, fue Lucila Gutiérrez Santana quien intentó cazar a los ornitorrincos recientes de Villoro: analizó cada apartado del libro y lo desmenuzó poco a poco para ofrecerlo al público.
“Si se goglea el nombre de Juan Villoro en ese buscador aparecen 47 mil 900 links y referencias al autor en 0.12 segundos”, precisó, y nuevamente se escucharon las risas en el salón. Al final de este evento, realizado en el marco del III Festival del Centro Histórico de Manzanillo, vino la sección de cometarios y preguntas.
Para sorpresa de muchos, Villoro abrió sin mayores preámbulos una exposición de motivos, rasgos, influencias, indicaciones, precisiones y ofreció grandes detalles, como si supiera de antemano lo que irían a cuestionarle.
Por eso y durante una hora y media Juan habló también sobre su inicio, la relación y los resultados que ha obtenido con sus crónicas, la forma en que Safari Accidental llegó a constituirse y ser editado, además de reconocer la influencia de Ángel Fernández y de Gabriel Vargas Bernal en su incursión por este género y discutir con varios asistentes dudas y precisar detalles sobre ese deporte que le apasiona: el futbol.
Primer encuentro: Manzanillo, Villoro y jóvenes narradores (primera parte)
David Chávez
A las ocho con treinta de la mañana saldría el camión que nos llevaría a Manzanillo. Parecía exagerado que la Secretaría de Cultura apoyara con un camión para llevarnos a Gabriela Alegría, Jorge Vega, Alberto Llanes, Olmo Gilberto Moreno, Armando Martínez Orozco y a mi al Encuentro de Jóvenes Narradores en el puerto.
Minutos antes de las nueve llegó la camioneta en la que nos iríamos. Estábamos un poco nerviosos, por eso las conversaciones se entrecortaban, los ojos iban de aquí a allá buscando algo en común que nos ubicara en el mismo plano. Tan diferentes éramos el martes por la mañana que sólo nos unía la narrativa, sólo había pocas cosas en común.
Tuvo que ser la charla carretera la que rompiera el hielo: Alberto platicando con Jorge, Gabriela al pendiente del velocímetro, Armando y sus diálogos con no sé que autor y Olmo y yo elucubrando supuestos relacionados con la otredad, el mestizaje y la literatura; tuvo que ser el ticuz que murió al golpearse en su vuelo contra el filo de la lámina y el parabrisas de la camioneta el que nos sacara los nervios, el que nos hizo pensar en la muerte, los accidentes, la vida, la risa y las casualidades. ¿Cuáles de ellas nos llevaban a casi 120 kilómetros por hora a Manzanillo? Convivir durante tres días, leer nuestros textos en el marco del III Festival Cultural del Centro Histórico de Manzanillo, compartir ideas e interrogantes sobre el cuento y la narrativa con Juan Villoro, asistir a la presentación de su Safari accidental, esperar a Trino el jueves para descubrir sus Misterios charros y regresar a casa.
Cuando llegamos ya el director de Cultura de Manzanillo, Avelino Gómez, nos esperaba en el salón de Cabildo. Ahí leerían Alberto, Gabriela, Olmo y Fernando Lazlo, de 17 años, de Manzanillo, buscando ser el profeta en su puerto. Aumentó el nerviosismo porque los asistentes –puros chavos del CET del Mar- estaban a la expectativa. Primer encuentro de Olmo, Gabriela, Alberto y Fernando ante el público manzanillense y viceversa. Por sugerencia de Guillermina Cuevas, Avelino distribuyó papeletas en las cuales el público, para promover la interacción de algún modo, escribiría sus comentarios a las lecturas.
Gabriela y Alberto se llevaron la mañana. Olmo obtuvo sugerencias y Fernando veía entusiasmado, sin perder la esperanza, los resultados de leer atropelladamente su texto ante los porteños. Y nos llevaron a la casa donde nos hospedaríamos. Avelino nos mandó lejos, lejos del centro histórico, allá donde Guille Cuevas ya había cocinado y junto con Teodoro Villegas nos daría la bienvenida. Vinieron las reglas, el acomodo y a las cuatro de la tarde Juan Villoro para comenzar a andar las palabras, los comentarios sobre el cuento, la narrativa, la literatura, el oficio, los temores, las esperanzas de escribir, al escribir, para escribir...
Fue el encuentro de Villoro con narradores jóvenes. Hasta las diez de la noche no paró de contestar, de conversar, de beber café de la taza blanca, de aclarar y poner en comunión las ideas que los integrantes de Casa Malagua y quienes asistimos a este encuentro de narradores jóvenes aventuramos. No se quedó a la cena. Por eso fue que lo dejamos irse con hasta luegos.
Antes que Juan presente Safari accidental también hoy a Jorge Vega, Armando Martínez, Gerardo González y a mi nos tocó encontrarnos con los chavos del CETIS 84 –poquitos pero sinceros, como decía la amiga de mi mamá-, a las once de la mañana, y vimos las esperanzas de escribir, al escribir, para escribir en ellos y nosotros, en el Salón de Cabildo. Aún no veo sus comentarios, así que será necesario leerlos para ver si encuentro otro encuentro en este encuentro de narradores jóvenes.
A las ocho con treinta de la mañana saldría el camión que nos llevaría a Manzanillo. Parecía exagerado que la Secretaría de Cultura apoyara con un camión para llevarnos a Gabriela Alegría, Jorge Vega, Alberto Llanes, Olmo Gilberto Moreno, Armando Martínez Orozco y a mi al Encuentro de Jóvenes Narradores en el puerto.
Minutos antes de las nueve llegó la camioneta en la que nos iríamos. Estábamos un poco nerviosos, por eso las conversaciones se entrecortaban, los ojos iban de aquí a allá buscando algo en común que nos ubicara en el mismo plano. Tan diferentes éramos el martes por la mañana que sólo nos unía la narrativa, sólo había pocas cosas en común.
Tuvo que ser la charla carretera la que rompiera el hielo: Alberto platicando con Jorge, Gabriela al pendiente del velocímetro, Armando y sus diálogos con no sé que autor y Olmo y yo elucubrando supuestos relacionados con la otredad, el mestizaje y la literatura; tuvo que ser el ticuz que murió al golpearse en su vuelo contra el filo de la lámina y el parabrisas de la camioneta el que nos sacara los nervios, el que nos hizo pensar en la muerte, los accidentes, la vida, la risa y las casualidades. ¿Cuáles de ellas nos llevaban a casi 120 kilómetros por hora a Manzanillo? Convivir durante tres días, leer nuestros textos en el marco del III Festival Cultural del Centro Histórico de Manzanillo, compartir ideas e interrogantes sobre el cuento y la narrativa con Juan Villoro, asistir a la presentación de su Safari accidental, esperar a Trino el jueves para descubrir sus Misterios charros y regresar a casa.
Cuando llegamos ya el director de Cultura de Manzanillo, Avelino Gómez, nos esperaba en el salón de Cabildo. Ahí leerían Alberto, Gabriela, Olmo y Fernando Lazlo, de 17 años, de Manzanillo, buscando ser el profeta en su puerto. Aumentó el nerviosismo porque los asistentes –puros chavos del CET del Mar- estaban a la expectativa. Primer encuentro de Olmo, Gabriela, Alberto y Fernando ante el público manzanillense y viceversa. Por sugerencia de Guillermina Cuevas, Avelino distribuyó papeletas en las cuales el público, para promover la interacción de algún modo, escribiría sus comentarios a las lecturas.
Gabriela y Alberto se llevaron la mañana. Olmo obtuvo sugerencias y Fernando veía entusiasmado, sin perder la esperanza, los resultados de leer atropelladamente su texto ante los porteños. Y nos llevaron a la casa donde nos hospedaríamos. Avelino nos mandó lejos, lejos del centro histórico, allá donde Guille Cuevas ya había cocinado y junto con Teodoro Villegas nos daría la bienvenida. Vinieron las reglas, el acomodo y a las cuatro de la tarde Juan Villoro para comenzar a andar las palabras, los comentarios sobre el cuento, la narrativa, la literatura, el oficio, los temores, las esperanzas de escribir, al escribir, para escribir...
Fue el encuentro de Villoro con narradores jóvenes. Hasta las diez de la noche no paró de contestar, de conversar, de beber café de la taza blanca, de aclarar y poner en comunión las ideas que los integrantes de Casa Malagua y quienes asistimos a este encuentro de narradores jóvenes aventuramos. No se quedó a la cena. Por eso fue que lo dejamos irse con hasta luegos.
Antes que Juan presente Safari accidental también hoy a Jorge Vega, Armando Martínez, Gerardo González y a mi nos tocó encontrarnos con los chavos del CETIS 84 –poquitos pero sinceros, como decía la amiga de mi mamá-, a las once de la mañana, y vimos las esperanzas de escribir, al escribir, para escribir en ellos y nosotros, en el Salón de Cabildo. Aún no veo sus comentarios, así que será necesario leerlos para ver si encuentro otro encuentro en este encuentro de narradores jóvenes.
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