david chávez
de Chéjov:
El tema favorito del abuelo de Anton era La Divina Comedia, pero iba más allá y conforme la noche se hacía más oscura elegía un círculo infernal. Hace dos días nos contó que en el alto infierno, en el cuarto círculo, debería estar el más grande de los egoístas, aquel hombre que en Montecarlo fue al casino, ganó un millón, volvió a casa y se suicidó. - "El abuelo dice- nos comentaba Anton- que el desconocido y ególatra suicida sabía que la noticia de su triunfo será menos impactante que obtener el dinero y quitarse la vida".
jueves, agosto 03, 2006
lunes, julio 31, 2006
miércoles, julio 19, 2006
El origen de la beca
david chávez
La casa del señor rico amaneció rayoneada pero no encontraban al responsable. El hacendado, para evitar un rayoneo posterior a su casa y por consejo del vecino alcalde de Nothingham, convocó a un concurso de rayoneadores de casas. Triunfó el mejor, quien fue a la cárcel. Con el dinero del premio, obtenido de la venta de pollos, se pagó la pintura para resanar la casa. El pollero vio que esto era bueno e hizo anual el concurso. Así nació la Beca Ranchoco para Mejor Rayoneador de las Casas del Pueblo, con la cual se agranda también la cárcel.
La casa del señor rico amaneció rayoneada pero no encontraban al responsable. El hacendado, para evitar un rayoneo posterior a su casa y por consejo del vecino alcalde de Nothingham, convocó a un concurso de rayoneadores de casas. Triunfó el mejor, quien fue a la cárcel. Con el dinero del premio, obtenido de la venta de pollos, se pagó la pintura para resanar la casa. El pollero vio que esto era bueno e hizo anual el concurso. Así nació la Beca Ranchoco para Mejor Rayoneador de las Casas del Pueblo, con la cual se agranda también la cárcel.
martes, julio 11, 2006
voyeur.
david chávez
Cansado de insistir hasta el hastío ha siertaz personas en comó laz palavras deven eztar hescritaz y lo muy kábron que ce ha buelto, hintentar desifrar su sijnificado; oh lo qué con heyas ce quiere desir: (casi siempre lo logro pero ya se ha vuelto un problema para mis muñecas, mis dedos y mis ojos), un día decidí seguir a varios amigos que padecen ese extraño mal ortográfico.
Sí, estoy sorprendido. En la última ventana por donde miré una chica guardaba las recomendaciones, sacaba de su cerebro lo relativo a bien escribir y lo colocaba debajo del colchón donde duer-me todas las noches, donde fornica los fines de semana, en el que hay bacterias, que se pudre cachito a cachito por los fluidos vaginales que entran en contacto con varios gérmenes, a donde se va su orina cuando tiene pesadillas y chilla y las lágrimas se acumulan... ahí, debajo de ese mullido colchón, junto con sus targetas, ce dezcompone la hortógrafia asta qué lla no hes nada.
Ahí debajo también reposan mis instintos criminales. Ahí es donde se acaba la amistad y comienza el odio...
Cansado de insistir hasta el hastío ha siertaz personas en comó laz palavras deven eztar hescritaz y lo muy kábron que ce ha buelto, hintentar desifrar su sijnificado; oh lo qué con heyas ce quiere desir: (casi siempre lo logro pero ya se ha vuelto un problema para mis muñecas, mis dedos y mis ojos), un día decidí seguir a varios amigos que padecen ese extraño mal ortográfico.
Sí, estoy sorprendido. En la última ventana por donde miré una chica guardaba las recomendaciones, sacaba de su cerebro lo relativo a bien escribir y lo colocaba debajo del colchón donde duer-me todas las noches, donde fornica los fines de semana, en el que hay bacterias, que se pudre cachito a cachito por los fluidos vaginales que entran en contacto con varios gérmenes, a donde se va su orina cuando tiene pesadillas y chilla y las lágrimas se acumulan... ahí, debajo de ese mullido colchón, junto con sus targetas, ce dezcompone la hortógrafia asta qué lla no hes nada.
Ahí debajo también reposan mis instintos criminales. Ahí es donde se acaba la amistad y comienza el odio...
viernes, julio 07, 2006
Diferente
david chávez
Como los demás, él también pensó en moldear su rostro a conveniencia. ¿Qué más valía si lo hacía dependiendo de su estado de ánimo, de su personalidad? Dejó de lado esas preguntas, superficiales para él, y continuó en su experiencia, en su aventura de mutar el rostro a voluntad.
Al caminar por la calle, al abordar el camión no importaba si traía sus audífonos y su discman, era igual: quería aislarse un poco más, tan sólo un poco más. Así, cuando no quería que lo miraran ponía un rostro común, como el de cualquiera otra persona y seguía en sus asuntos. Si percibía que algún extraño se dirigiría a él para preguntarle por alguna calle simplemente su cara adoptaba un aire de extranjero, de turista. En su casa, si alguien llegaba a preguntar por él transfiguraba su rostro y simplemente decía que era un trabajador contratado para reparar cualquier cosa.
Sí, también llegó a preguntarse si algún día se arrepentiría por hacer eso y entonces qué cara iba a tener… poco a poco se dio cuenta de que su rostro no era el mismo de antes. Había cambiado tanto. Cuando decidió que era un error aislarse así de la gente, desesperado, buscó entre sus cosas viejas, libros, álbumes. Comenzó a ejercitar el rostro una vez más, a concentrarse.
Logró rejuvenecer tanto que cuando llegó a encontrarse con antiguos compañeros de escuela muchos de ellos le comentaron: “sigues igual , no has cambiado nada. Te recuerdo tal y como estabas, estás igualito, pareces una foto”. Sonrió al verse en el espejo, donde tenía pegado el retrato de la fiesta de graduación. Unas semanas más tarde aún dudaba de si había hecho lo correcto.
Como los demás, él también pensó en moldear su rostro a conveniencia. ¿Qué más valía si lo hacía dependiendo de su estado de ánimo, de su personalidad? Dejó de lado esas preguntas, superficiales para él, y continuó en su experiencia, en su aventura de mutar el rostro a voluntad.
Al caminar por la calle, al abordar el camión no importaba si traía sus audífonos y su discman, era igual: quería aislarse un poco más, tan sólo un poco más. Así, cuando no quería que lo miraran ponía un rostro común, como el de cualquiera otra persona y seguía en sus asuntos. Si percibía que algún extraño se dirigiría a él para preguntarle por alguna calle simplemente su cara adoptaba un aire de extranjero, de turista. En su casa, si alguien llegaba a preguntar por él transfiguraba su rostro y simplemente decía que era un trabajador contratado para reparar cualquier cosa.
Sí, también llegó a preguntarse si algún día se arrepentiría por hacer eso y entonces qué cara iba a tener… poco a poco se dio cuenta de que su rostro no era el mismo de antes. Había cambiado tanto. Cuando decidió que era un error aislarse así de la gente, desesperado, buscó entre sus cosas viejas, libros, álbumes. Comenzó a ejercitar el rostro una vez más, a concentrarse.
Logró rejuvenecer tanto que cuando llegó a encontrarse con antiguos compañeros de escuela muchos de ellos le comentaron: “sigues igual , no has cambiado nada. Te recuerdo tal y como estabas, estás igualito, pareces una foto”. Sonrió al verse en el espejo, donde tenía pegado el retrato de la fiesta de graduación. Unas semanas más tarde aún dudaba de si había hecho lo correcto.
martes, julio 04, 2006
Contagiado
david chávez
Las promesas son una especie de mosco parecido al que trasmite el dengue. Incuban sus huevecillos en mente y corazón de las personas crédulas, débiles de animosidad pero fuertes de fe. Lo terrible es el contagio de esperanza, maligna plaga que se expande conforme aparecen casos imposibles de resolver. El infectado pierde la memoria gradualmente.
Eso sí, las promesas que se cumplen son las que están en extinción. Como la de los pájaros bobos, sólo retengo la vaga imagen de mi padre diciéndome que yo nunca estaría solo...
Las promesas son una especie de mosco parecido al que trasmite el dengue. Incuban sus huevecillos en mente y corazón de las personas crédulas, débiles de animosidad pero fuertes de fe. Lo terrible es el contagio de esperanza, maligna plaga que se expande conforme aparecen casos imposibles de resolver. El infectado pierde la memoria gradualmente.
Eso sí, las promesas que se cumplen son las que están en extinción. Como la de los pájaros bobos, sólo retengo la vaga imagen de mi padre diciéndome que yo nunca estaría solo...
martes, junio 27, 2006
Moderno caso de plagio
david chávez
En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no puede acordarse, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Caballero andante, cansado de sus aventuras, decide escribir una novela. La titula "El ingenioso novelista Miguel de Cervantes Saavedra".
Muere de causas naturales días después de terminar la primera parte. Su ama de llaves, que pasaba de los cuarenta, su sobrina que no llegaba a los veinte y su mozo, Sancho Panza, que ensillaba a su caballo, deciden terminarla. La envían a una editorial muy famosa. La novela es acogida con éxito y se vende bien.
El autor dejó en su herencia los derechos del texto a su sobrina. Salen de la pobreza. Como suele suceder en este tipo de casos, no tardan en aparecer los problemas: un autor desconocido llamado Pierre Menard los demanda por plagio, pero otro escritor argentino gana el juicio, los derechos de autoría y obtiene el Premio Nobel por la obra que escribió sobre el proceso legal que Menard entabló contra los herederos del fallecido caballero andante.
En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no puede acordarse, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Caballero andante, cansado de sus aventuras, decide escribir una novela. La titula "El ingenioso novelista Miguel de Cervantes Saavedra".
Muere de causas naturales días después de terminar la primera parte. Su ama de llaves, que pasaba de los cuarenta, su sobrina que no llegaba a los veinte y su mozo, Sancho Panza, que ensillaba a su caballo, deciden terminarla. La envían a una editorial muy famosa. La novela es acogida con éxito y se vende bien.
El autor dejó en su herencia los derechos del texto a su sobrina. Salen de la pobreza. Como suele suceder en este tipo de casos, no tardan en aparecer los problemas: un autor desconocido llamado Pierre Menard los demanda por plagio, pero otro escritor argentino gana el juicio, los derechos de autoría y obtiene el Premio Nobel por la obra que escribió sobre el proceso legal que Menard entabló contra los herederos del fallecido caballero andante.
jueves, junio 15, 2006
Leído desde el camión...
david chávez
"Subtítulos en ingles, si los quiere en inglés le cuestan más caros, por el acento".
"Subtítulos en ingles, si los quiere en inglés le cuestan más caros, por el acento".
miércoles, junio 14, 2006
El pigmeo mayor: sobre el líder y La rebelión de los pingüinos
David Chávez
Meridiano, de Mérida quiero decir, regresa Agustín Monsreal a Colima. Hace unos años, cuando se presentó A la salud del cuento, el libro–entrevista que el grupo Voz de tinta realizó, hablaba de la amistad que Monsreal sostiene con el cuento. Ahora lo confirmo. De tan íntimos que son resultó Los hermanos menores de los pigmeos o Alacena de triquiñuelas y frioleras o La rebelión de los pingüinos.
Y es que esta “Obra Compuesta por el Maestro del Arte Noble de Escribir y Contar D. Agustín Monsreal E Interián Oliver y Boldo” es tan familiar como todo lo que nos acontece cada día. Porque esa convivencia del autor y lo escrito se deja ver en sus cuentos; vaya, tan familiar es que hasta Dios es una constante en sus pingüinos, en sus triquiñuelas narrativas, en la friolera que es este libro, en la vida independiente de los pigmeos, las minificciones, microcuentos, ultracortahistorias.
Don Agustín comenzó a publicar rondando los treinta años. Según los estudios neuropsicologistas de Gustav Besetzung y Segio Adelfo Alcalá Hera citados en este libro por el autor, la edad productiva de Monsreal puede ser clasificada en el segundo grupo de los cuatro en que los autores comienzan a escribir. A esa edad recibió el impulso creador el noble literato y vayan ustedes a leer de dónde y cómo fue.
No sé en qué lugar conoció a estos pingüinos letrosos que hoy presentamos. Hace años que no hablo con él. Ignoro también de dónde sacó la friolera de cuentos, aunque sospecho que las noches de desvelo y café, o sus charlas de cuates con Dios e incluso algún posible viaje al Congo pudieran ser la clave para descubrirlo.
Por eso hay que estar atentos.
En sus páginas introductorias el Maestro del Arte Noble de Escribir y Contar revela su verdadera identidad literaria. Y como si fuera cosa vana, regalo para escribidores mortales, deja como por olvido intencionado la información que por años uno anda buscando para resolverle la vida al personaje del texto propio, esa que se pretende encontrar para lograr el cuento perfecto, bien hecho, bien escrito, que arranca la reflexión, que enreda al lector y lo mete a los burdeles que las sirenas abrieron en tierra firme, a las tantas y tantas imágenes e historias –quizá de los pigmeos, probablemente suyas- que nos presenta.
Desde la página 15 hasta la 253 o mal llamada Anís del Mono o titulada Epílogo de la iniciación conocí a los pigmeos de una forma que nunca había imaginado: a cachitos, por partes, uno a uno; por medio de cartas dirigidas a endomingadas, Auroritas Boreales, Viudas Negras, Soberanas mías (o suyas), Niñas de mis ojos (o de los suyos), Caperucitas rojas, Apagafuegos, Maldemialmas, Perfectacasadas, reproches ocultos a Dios, los piques con los clásicos griegos por demostrarles, a varios miles de años, la neta del planeta y de la historia y en sus historias…
La rebelión de los pingüinos parece que fue formulada para equilibrar porcentajes lectores y editoriales, nos trae definiciones de la vida, acercamientos celestiales, historias de la urde, Rodillas sucias, meditaciones de amores, relaciones y monólogos consigo mismo y con otras personas, testimonios de crímenes ficticios y literales, y los cuentos que, después de leídos, uno quisiera escribir.
Ahí están Cabecita blanca, Predicción a mansalva, A la sombra de una doncellez en flor, las Vidas paralelas, el Burlador burlado, un Rubor amoroso y las guarriexquisitas Lástima que no sea una puta y Recetas de la casa, sobre todo la uno y Uyuyuy I y II para ejemplificar las dulciagrias convenciones sociales.
Religiosamente, los monterrosianos temas están en esta Alacena de triquiñuelas y frioleras: el amor, la muerte y las moscas, como aparecen también las ganas de reinventar a Dios en La mala semilla, ese dios pigmeo que no se encuentra en el cielo porque entonces no podría ver lo que sus criaturas hacen en la Tierra.
Les digo que hay que estar atentos: que no los sorprenda como a mi Añoranza de mamá, en la página 160: todo se cimbra, todo pierde piso y el corazón se transforma en cebolla: pocamadrísimo cuento que se cuela hasta el meritito corazón del lector.
Yo sigo advirtiéndoles. No se fíen de estos pigmeos y menos del autor. Tan seguro de sí, con esos años que da la experiencia, nos revela las dudas que pondrían en jaque a Benedicto XVI e incluso al espíritu de Juan Pablo II que ronda por el Vaticano con las preguntas y reflexiones Del cuaderno de Pepetino o los cachonderísimos Encuentros con Eva. Aunque ahora que lo pienso, no debería advertirles. De la página 15 a la 51 tendrán ustedes sus instrucciones y advertencias y todo eso que necesitan. Hasta les van a dar un intermedio para que puedan hacerse de la vista breve…
Ya mejor no los aburro ni le hago tanto al cuento y los dejo para que lean. Ahí les va mi despedida, la que promete el pronto regreso, como en Los hermanos menores de los pigmeos, donde al autor, de tanto y tanto despedirse, se le nota que ni ganas tiene de irse, pero no se fíen, no le crean: va por víveres, orita regresa, no se tarda de verdad, quédense otro rato sigan leyendo están en confianza.
Meridiano, de Mérida quiero decir, regresa Agustín Monsreal a Colima. Hace unos años, cuando se presentó A la salud del cuento, el libro–entrevista que el grupo Voz de tinta realizó, hablaba de la amistad que Monsreal sostiene con el cuento. Ahora lo confirmo. De tan íntimos que son resultó Los hermanos menores de los pigmeos o Alacena de triquiñuelas y frioleras o La rebelión de los pingüinos.
Y es que esta “Obra Compuesta por el Maestro del Arte Noble de Escribir y Contar D. Agustín Monsreal E Interián Oliver y Boldo” es tan familiar como todo lo que nos acontece cada día. Porque esa convivencia del autor y lo escrito se deja ver en sus cuentos; vaya, tan familiar es que hasta Dios es una constante en sus pingüinos, en sus triquiñuelas narrativas, en la friolera que es este libro, en la vida independiente de los pigmeos, las minificciones, microcuentos, ultracortahistorias.
Don Agustín comenzó a publicar rondando los treinta años. Según los estudios neuropsicologistas de Gustav Besetzung y Segio Adelfo Alcalá Hera citados en este libro por el autor, la edad productiva de Monsreal puede ser clasificada en el segundo grupo de los cuatro en que los autores comienzan a escribir. A esa edad recibió el impulso creador el noble literato y vayan ustedes a leer de dónde y cómo fue.
No sé en qué lugar conoció a estos pingüinos letrosos que hoy presentamos. Hace años que no hablo con él. Ignoro también de dónde sacó la friolera de cuentos, aunque sospecho que las noches de desvelo y café, o sus charlas de cuates con Dios e incluso algún posible viaje al Congo pudieran ser la clave para descubrirlo.
Por eso hay que estar atentos.
En sus páginas introductorias el Maestro del Arte Noble de Escribir y Contar revela su verdadera identidad literaria. Y como si fuera cosa vana, regalo para escribidores mortales, deja como por olvido intencionado la información que por años uno anda buscando para resolverle la vida al personaje del texto propio, esa que se pretende encontrar para lograr el cuento perfecto, bien hecho, bien escrito, que arranca la reflexión, que enreda al lector y lo mete a los burdeles que las sirenas abrieron en tierra firme, a las tantas y tantas imágenes e historias –quizá de los pigmeos, probablemente suyas- que nos presenta.
Desde la página 15 hasta la 253 o mal llamada Anís del Mono o titulada Epílogo de la iniciación conocí a los pigmeos de una forma que nunca había imaginado: a cachitos, por partes, uno a uno; por medio de cartas dirigidas a endomingadas, Auroritas Boreales, Viudas Negras, Soberanas mías (o suyas), Niñas de mis ojos (o de los suyos), Caperucitas rojas, Apagafuegos, Maldemialmas, Perfectacasadas, reproches ocultos a Dios, los piques con los clásicos griegos por demostrarles, a varios miles de años, la neta del planeta y de la historia y en sus historias…
La rebelión de los pingüinos parece que fue formulada para equilibrar porcentajes lectores y editoriales, nos trae definiciones de la vida, acercamientos celestiales, historias de la urde, Rodillas sucias, meditaciones de amores, relaciones y monólogos consigo mismo y con otras personas, testimonios de crímenes ficticios y literales, y los cuentos que, después de leídos, uno quisiera escribir.
Ahí están Cabecita blanca, Predicción a mansalva, A la sombra de una doncellez en flor, las Vidas paralelas, el Burlador burlado, un Rubor amoroso y las guarriexquisitas Lástima que no sea una puta y Recetas de la casa, sobre todo la uno y Uyuyuy I y II para ejemplificar las dulciagrias convenciones sociales.
Religiosamente, los monterrosianos temas están en esta Alacena de triquiñuelas y frioleras: el amor, la muerte y las moscas, como aparecen también las ganas de reinventar a Dios en La mala semilla, ese dios pigmeo que no se encuentra en el cielo porque entonces no podría ver lo que sus criaturas hacen en la Tierra.
Les digo que hay que estar atentos: que no los sorprenda como a mi Añoranza de mamá, en la página 160: todo se cimbra, todo pierde piso y el corazón se transforma en cebolla: pocamadrísimo cuento que se cuela hasta el meritito corazón del lector.
Yo sigo advirtiéndoles. No se fíen de estos pigmeos y menos del autor. Tan seguro de sí, con esos años que da la experiencia, nos revela las dudas que pondrían en jaque a Benedicto XVI e incluso al espíritu de Juan Pablo II que ronda por el Vaticano con las preguntas y reflexiones Del cuaderno de Pepetino o los cachonderísimos Encuentros con Eva. Aunque ahora que lo pienso, no debería advertirles. De la página 15 a la 51 tendrán ustedes sus instrucciones y advertencias y todo eso que necesitan. Hasta les van a dar un intermedio para que puedan hacerse de la vista breve…
Ya mejor no los aburro ni le hago tanto al cuento y los dejo para que lean. Ahí les va mi despedida, la que promete el pronto regreso, como en Los hermanos menores de los pigmeos, donde al autor, de tanto y tanto despedirse, se le nota que ni ganas tiene de irse, pero no se fíen, no le crean: va por víveres, orita regresa, no se tarda de verdad, quédense otro rato sigan leyendo están en confianza.
miércoles, junio 07, 2006
Irrealicidio
david Chávez
- "Creía él, señor juez, que con quitarle el acento a sandía no encontraría las semillas adentro. ¿Qué iba yo a hacer con ese imbécil, advertirle?, ¿qué no dijo el abogado defensor que el muertito antes de partir de este mundo se decía licenciado?, ¿cómo fue que terminó la carrera? Tomó el texto, el muy idiota, y se lo comió, tanta hambre tenía el desgraciado. Así fue como perdió la vida. Yo, como verá, nada tuve que ver con esa muerte tan horrible, tan angustiante, tan asfixiante con papel bond".
- "Creía él, señor juez, que con quitarle el acento a sandía no encontraría las semillas adentro. ¿Qué iba yo a hacer con ese imbécil, advertirle?, ¿qué no dijo el abogado defensor que el muertito antes de partir de este mundo se decía licenciado?, ¿cómo fue que terminó la carrera? Tomó el texto, el muy idiota, y se lo comió, tanta hambre tenía el desgraciado. Así fue como perdió la vida. Yo, como verá, nada tuve que ver con esa muerte tan horrible, tan angustiante, tan asfixiante con papel bond".
Apócrifo
david Chávez
Augusto Monterroso, de quien poco se sabe sobre los borradores de sus textos, muchos críticos indican que hay una versión anterior al cuento La oveja negra, el cual antes de ser corregido decía: "cansados los borregos de ejercitarse en el difícil y engorroso arte de la escultura, luego de muchos monumentos a gobernadores, ovejas negras y demás personajes, decidieron probar suerte en el mundo de la televisión, actuando en telenovelas".
Augusto Monterroso, de quien poco se sabe sobre los borradores de sus textos, muchos críticos indican que hay una versión anterior al cuento La oveja negra, el cual antes de ser corregido decía: "cansados los borregos de ejercitarse en el difícil y engorroso arte de la escultura, luego de muchos monumentos a gobernadores, ovejas negras y demás personajes, decidieron probar suerte en el mundo de la televisión, actuando en telenovelas".
Lo que cuentan en el puerto
david chávez
En un pueblo porteño, de cuyo nombre no quiero acordarme, se pescaba sólo pez vela. Los habitantes decidieron entonces hacer un momunento al pez, para que los visitantes tuvieran claro lo que ahí se consumía. Develada la obra, los porteños quedaron insatisfechos, la veían fea. Entonces, herida en su orgullo, una noche la escultura se arrojó al mar. Todavía hay ancianos que cuentan que por el fondo del mar, cerca de la costa, nada el pez vela metálico, en cuya cola se lee el nombre del escultor mexicano: Sebastián.
En un pueblo porteño, de cuyo nombre no quiero acordarme, se pescaba sólo pez vela. Los habitantes decidieron entonces hacer un momunento al pez, para que los visitantes tuvieran claro lo que ahí se consumía. Develada la obra, los porteños quedaron insatisfechos, la veían fea. Entonces, herida en su orgullo, una noche la escultura se arrojó al mar. Todavía hay ancianos que cuentan que por el fondo del mar, cerca de la costa, nada el pez vela metálico, en cuya cola se lee el nombre del escultor mexicano: Sebastián.
jueves, mayo 25, 2006
Subiruta
david Chávez
De trufil desdemoniado, cancelberto manipulador, olisqueo la petite flor de maniagua. Tan cercano lejosleo, mirascluyo, improviso. Chamanuense, agitador, el caldo gordo de las orejas frías, de las horas mansamansa, destruye el chihuahueño can del loto florito.
Impermeable de las letras malas, carromato, tumbaflor del gentilicio, un dianoche lo escondí cabizbajo en bisbiseo. Era mi mejor amigo ladrador. Menjurge matildo maldito barato. Cara fue la huída del terreno de lo real. Pura ficción, pura letra, puro mundo-mundoo-mundó.
Amalgama subitante, sublimácea. Termina el fin, termina lo que comienzo en carraspeo sigilento.
(ejercicio de escritura automática propuesto por Alberto Chimal en http://www.lashistorias.com.mx/blog/?p=87)
De trufil desdemoniado, cancelberto manipulador, olisqueo la petite flor de maniagua. Tan cercano lejosleo, mirascluyo, improviso. Chamanuense, agitador, el caldo gordo de las orejas frías, de las horas mansamansa, destruye el chihuahueño can del loto florito.
Impermeable de las letras malas, carromato, tumbaflor del gentilicio, un dianoche lo escondí cabizbajo en bisbiseo. Era mi mejor amigo ladrador. Menjurge matildo maldito barato. Cara fue la huída del terreno de lo real. Pura ficción, pura letra, puro mundo-mundoo-mundó.
Amalgama subitante, sublimácea. Termina el fin, termina lo que comienzo en carraspeo sigilento.
(ejercicio de escritura automática propuesto por Alberto Chimal en http://www.lashistorias.com.mx/blog/?p=87)
martes, mayo 23, 2006
definición de definición
definición.
(Del lat. definitĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de definir.
2. f. Proposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial.
3. f. Decisión o determinación de una duda, pleito o contienda, por autoridad legítima. Las definiciones del Concilio, del Papa.
4. f. Declaración de cada uno de los vocablos, locuciones y frases que contiene un diccionario.
5. f. Nitidez con que se perciben los detalles de una imagen observada mediante instrumentos ópticos, o bien de la formada sobre una película fotográfica o pantalla de televisión.
6. f. pl. En las órdenes militares, excepto la de Santiago, conjunto de estatutos y ordenanzas que sirven para su gobierno.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
(Del lat. definitĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de definir.
2. f. Proposición que expone con claridad y exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de algo material o inmaterial.
3. f. Decisión o determinación de una duda, pleito o contienda, por autoridad legítima. Las definiciones del Concilio, del Papa.
4. f. Declaración de cada uno de los vocablos, locuciones y frases que contiene un diccionario.
5. f. Nitidez con que se perciben los detalles de una imagen observada mediante instrumentos ópticos, o bien de la formada sobre una película fotográfica o pantalla de televisión.
6. f. pl. En las órdenes militares, excepto la de Santiago, conjunto de estatutos y ordenanzas que sirven para su gobierno.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
lunes, mayo 22, 2006
definición de Luís
david Chávez
Luís (Am. Mex. Us. y cost./Sust. Sing. Masc.).- Diferénciese del sustantivo nominal Luis. "Amexicanacastellanamiento" de Louise.
Luís (Am. Mex. Us. y cost./Sust. Sing. Masc.).- Diferénciese del sustantivo nominal Luis. "Amexicanacastellanamiento" de Louise.
voyeur I
David Chávez
Cansado de insistir hasta el hastío ha siertaz personas en comó laz palavras deven eztar hescritaz y lo muy kábron que ce ha buelto, hintentar desifrar su sijnificado; oh lo qué con heyas ce quiere desir: (casi siempre lo logro pero ya se ha vuelto un problema para mis muñecas, mis dedos y mis ojos), un día decidí seguir a varios amigos que padecen ese extraño mal ortográfico.
Sí, estoy sorprendido. En la última ventana por donde miré una chica guardaba las recomendaciones, sacaba de su cerebro lo relativo a bien escribir y lo colocaba debajo del colchón donde duerme todas las noches, donde fornica los fines de semana, en el que hay bacterias, que se pudre cachito a cachito por los fluidos vaginales que entran en contacto con varios gérmenes, a donde se va su orina cuando tiene pesadillas y chilla y las lágrimas se acumulan... ahí, debajo de ese mullido colchón, junto con sus targetas, ce dezcompone la hortógrafia asta qué lla no hes nada.
Ahí debajo también reposan mis instintos criminales. Ahí es donde se acaba la amistad y comienza el odio...
Cansado de insistir hasta el hastío ha siertaz personas en comó laz palavras deven eztar hescritaz y lo muy kábron que ce ha buelto, hintentar desifrar su sijnificado; oh lo qué con heyas ce quiere desir: (casi siempre lo logro pero ya se ha vuelto un problema para mis muñecas, mis dedos y mis ojos), un día decidí seguir a varios amigos que padecen ese extraño mal ortográfico.
Sí, estoy sorprendido. En la última ventana por donde miré una chica guardaba las recomendaciones, sacaba de su cerebro lo relativo a bien escribir y lo colocaba debajo del colchón donde duerme todas las noches, donde fornica los fines de semana, en el que hay bacterias, que se pudre cachito a cachito por los fluidos vaginales que entran en contacto con varios gérmenes, a donde se va su orina cuando tiene pesadillas y chilla y las lágrimas se acumulan... ahí, debajo de ese mullido colchón, junto con sus targetas, ce dezcompone la hortógrafia asta qué lla no hes nada.
Ahí debajo también reposan mis instintos criminales. Ahí es donde se acaba la amistad y comienza el odio...
martes, mayo 09, 2006
Definición diezdemayera
david chávez
Madre. Insulto grave en México. Carencia sustancial de miles de millones de habitantes de este país de América Central, o del cachito de Norteamérica que somos. Combinada con chingada, tónico efectivo para matizar situaciones de alto riesgo o sustancial y encabronadamente sádicas. Infalible pretexto para ponerse hasta la reverenda ídem festejando la ídem que todos tenemos en nuestras casas lavándonos nuestras ropitas, haciendo la comidita y limpiando la casita.
Sust. fem. sing. en dim.- Dícese de las muchachas guapas que pasan por la calle, frente a alguna alguna obra en construcción. Verb. grat.: "¡Adiós, mamacita!"
Madre. Insulto grave en México. Carencia sustancial de miles de millones de habitantes de este país de América Central, o del cachito de Norteamérica que somos. Combinada con chingada, tónico efectivo para matizar situaciones de alto riesgo o sustancial y encabronadamente sádicas. Infalible pretexto para ponerse hasta la reverenda ídem festejando la ídem que todos tenemos en nuestras casas lavándonos nuestras ropitas, haciendo la comidita y limpiando la casita.
Sust. fem. sing. en dim.- Dícese de las muchachas guapas que pasan por la calle, frente a alguna alguna obra en construcción. Verb. grat.: "¡Adiós, mamacita!"
domingo, mayo 07, 2006
Definición
david chávez
Ortografía: Dícese de la chingadera a la que uno sólo le preocupa cuando llena su pinche currículum vitae (con el fin de aser crer al futuro gefe que huno es bien chingón y bien profecional).
Ortografía: Dícese de la chingadera a la que uno sólo le preocupa cuando llena su pinche currículum vitae (con el fin de aser crer al futuro gefe que huno es bien chingón y bien profecional).
De oídas...
david chávez
-A ver muchachas, les presento a la Ortografía. "¡Oh, es un placer, nos han hablado mucho de usted!", contestaron hipócritamente...
-A ver muchachas, les presento a la Ortografía. "¡Oh, es un placer, nos han hablado mucho de usted!", contestaron hipócritamente...
jueves, mayo 04, 2006
Llamada
david chávez
"¿Locatel?, ¿Sí?, ¿Que se le perdieron sus acentos? Sí, si los vemos le avisaremos que usted los anda buscando..."
"¿Locatel?, ¿Sí?, ¿Que se le perdieron sus acentos? Sí, si los vemos le avisaremos que usted los anda buscando..."
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