andrés_noé_lópez_obrador.luis_gonzález_de_alba/david_chávez.wiki.hmt3
lunes, julio 09, 2007
andrés_noé_lópez_obrador.luis_gonzález_de_alba/david_chávez.wiki.hmt3
domingo, julio 08, 2007
david chávez
Te lo voy a decir nada más porque eres cuate, porque te tengo un buen de confianza y sé que para guardar secretos eres una tumba, ¿Ok? La conocí cuando aún tenía la costumbre de andar solo por las calles. Desde que iba a su casa ya no hago eso. Llegaba a su casa y la esperaba abajo, fumando, hasta que ella salía. Se llamaba Ananke. Entonces yo apenas tenía veintiuno, ¿te acuerdas? Y ella había cumplido diecinueve años.
Esa noche salimos en su auto. Uno café, ¿no te subiste una vez que nos dio aventón hasta casa del Carlos? Bueno, llegamos a la gasolinera con un par de cervezas y platicábamos de las broncas que ella tenía con su mamá. Me dijo que no se sentía bien en su casa. De la señora seguro te acuerdas, ¿no, Oswaldo? Sí, es una güerita, de buen cuerpo, con el cabello medio lacio, esa que creíste era hermana de Ananke... ándale, esa misma.
Pues la verdad que nunca me dijo que Ananke traía esa broncas. Total que nos fuimos al bar, a
ese que estaba por la Villa. Ahí estuvimos como dos horas y yo todavía estaba pensando en lo que iba a regalarle al otro día, el catorce de febrero. Claro, con tanta lana nomás dime: ¿A qué mujer puedes darle algo mejor de lo que tiene?... exactamente, y ahí me tienes, pensando como pendejo en algo bien, algo medio fresa para que combinara con su forma de ser.
Salimos del bar y me dijo que se sentía algo mal. Cambiamos de asiento y me llevé el automóvil hasta el rey Coliman, por donde inauguraron las oficinas del periódico. Ahí mero. Y me estaciono, la miro y me doy cuenta que tenía la mirada fija, así, como si estuviera ausente.
La verdad, Oswaldo, me imaginé todo menos que pudiera estar muerta. Su mamá dijo que había sido un paro cardiaco. Fui su primer novio, así, formal. Bueno, Ananke siempre me decía eso, y que nunca me fuera a enamorar de ella. Imposible.
“No te enamores de mí”, me pedía. Y luego se sacaba la ropa, comenzaba a desnudarse, siempre, siempre diciéndome: -“No te enamores de mí”. Su carita se le ponía roja cuando me le quedaba mirando, con mi cigarro en la izquierda, siempre en la mano izquierda.
Y ella me decía mientras hacíamos el amor, mientras domábamos el sillón de la sala, mientras la tocaba, recorriendo con mis manos su piel delicada en la que dejaba mi olor a cigarro: -“No te enamores de mí.” Pero ¿Cómo no enamorarse de ella, Oswaldo? ¡Dime!
Sí, sí la extraño. Me quedé con el regalo y lo guardé hasta cuando bajaban el ataúd. Lo abrí y lo dejé caer sobre su féretro. ¿Qué era? Eran las cenizas de los cigarros que fumé mientras la esperaba fuera de su casa.
Antes que su corazón fallara se despidió. Fue como amarla. Esperó tanto para tan poco. Esperó mucho. Disimuló, intentó ser racional, pero no aguantó. Terminó acostumbrándose a esas tardes en el bar, al sillón de la sala, a su auto que fue testigo de su último gesto de placer, de una mueca nada más. Un gesto. Lo esperaba pronto pero ¿sabes una cosa, Oswaldo? Ella siempre me decía:
-“No te enamores de mí...”
*si mal no recuerdo este cuentillo fue el primero que publiqué. años atrás, claro. que les sea leve y no, no es autobiográfico.
que llueva tierra (gud versión)
En el cielo también existe el polvo. Las nubes blancas son el aire reflejado, vuelto visible, hecho realidad. Son las nubes oscuras las que enturbian la vista, el azul barrido por el sol y el viento. Cuando esas nubes sucias, cuando ese polvo se junta en el cielo, se oscurece más; entonces nos enterregamos de lluvia. Misticismo de la naturaleza que hace llover tierra en forma de agua. El granizo son las pequeñas piedras que hay entre ellas.
miércoles, julio 04, 2007
recomendeishion Pare de sufrir (por el periodismo)
buenísimo.
Tú si nos entiendes Eduardo.
Pd. Vivan los editores, correctores de estilo y traductores de lenguas y sintaxis incomprensibles!
Pd2. agradezco al señor santo milagroso por permitirme escapar por unos años de las garras de ese pseudo.cuasi.loqueseaquehayasestudiadoenelIteso.que se sentía mi jefe y que jamás diosito santo lo permita por los siglos de los siglos lo azoten con una tea ardiendo para que se te quite de andar discutiendo estupideces y obviedades hijo de tu rep*t*s*m*a*m*d*e me cae!
-----
Pare de sufrir (por el periodismo)
“El periodismo es una profesión de riesgo”, había dicho el profesor Valdez, a quien sus alumnos de la escuela de comunicación apodaban “el Loco”. “Y el mayor peligro no es que te censuren o te amenacen sino que nadie intente siquiera cooptarte. Eso sí que es deprimente. Eso significa que no representas nada para los poderosos, que tu opinión no vale y que tus páginas editoriales sólo sirven para envolver pescado fresco”.
El grupo de terapia para periodistas había iniciado como un círculo de amigos que se emborrachaban para compartir los gajes del oficio. Poco a poco, los integrantes pasaron de las confesiones profesionales a las personales y de ahí de nuevo a las profesionales, pero en su variante más patológica: la del periodismo que afecta la vida personal.
“Es auténticamente terrible”, confesaba J. T., editor de una página de Espectáculos, Sociales y Cultura, “todo el tiempo veo mujeres que no puedo poseer. En las notas sociales es peor, porque se trata de chicas tan cercanas y a la vez tan inaccesibles, novias de jóvenes priistas y de futuros funcionarios; ricas, pedantes, cuyas miradas llegan a ser letales. Terrible, en verdad, terrible. La única parte que me reconforta es la de Cultura, donde todos son feos e inofensivos”.
El psicólogo Alavez nos escuchaba a todos con paciencia y fe. Había formado el grupo después de recibir llamadas a la medianoche de correctores de estilo que no podían leer las recetas médicas sin encontrarles errores ortográficos.
“Yo soy reportera, aunque ahora ando desempleada”. Sonia había reporteado por cinco años antes de quedar en el limbo. “Ahora que no tengo trabajo, me he dado cuenta que viví demasiado tiempo entre funcionarios y compañeros del gremio, de una fuente a otra, de una rueda de prensa y al banderazo de un programa. ¿No saben lo que eso significa? ¡Que me he quedado sin vida social!”.
Sí, la recuerdo bien, en todo momento se quejaba de no tener tiempo libre; ahora que lo tenía, no sabía qué hacer con él.
“¡Exacto!” La palabra en este instante era de María Luisa, que había dado notas por ocho años, antes de terminar trabajando en el área de Comunicación Social de una dependencia. “Yo lo he sentido. Es una especie de… cómo explicarlo… ¡reporteropausia! Ésa es la palabra. Sientes que le has dado tus mejores años a un solo periódico y luego éste no tiene empacho en darte una patada en el cuaderno de notas (que guardas en el bolsillo trasero del pantalón) y empezar a buscar a reporteras jóvenes, que calmen sus ansias de noticias”.
“Claro, claro”, respondió de nuevo Sonia. “Como ya sospechas sus intenciones, empiezas a convertirte en una buena chica. Arreglas tus notas, buscas sinónimos, incluso ya no copias boletines, pero al maldito diario ya no le interesa eso, él sólo busca la novedad, el texto ocasional, los contratos por un mes”.
El doctor Alavez apuntaba todo en una libreta con una rapidez extraordinaria, sobre todo porque también él había trabajado de periodista en alguna etapa oscura de su vida. “Déjenme entender”, intervino el psicólogo, “¿En la reporteropausia, el reportero entra en una depresión porque no se siente capaz de satisfacer al diario que la ha mantenido por tantos años?”
“Sí”, respondió con prontitud Sonia.
“Pero es algo más complejo”. En esta ocasión, la voz era de Viridiana, quien estaba saliendo de una relación tormentosa con un medio. “Hay mucha inseguridad y dudas, sobre todo cuando te encadenas con un periódico, saliendo de la carrera. Tu mamá te dice: ‘Busca un diario estable, con muchos años de experiencia’, mientras tus amigas te aconsejan: ‘Lo mejor es probar, unos meses acá, unas semanas allá. Esto del free es lo de hoy’. Entonces la reportera entra en un conflicto, pero decide hacerle caso a su mamá. ¿Y qué sucede? Que el diario estable, medio maduro y de muchos años, después de mantenerte esclavizada por algún tiempo te dice: ‘Nena, ya no siento que rindas lo mismo’ y ¡ni siquiera te indemniza!”.
Unos lloriqueos empezaron a escucharse. “¿Y la violencia, han hablado acaso de la violencia?” Ésta era Estela, que se secaba las lágrimas, mientras tomaba fuerzas para referirse a su propia experiencia. “¿Han hablado de nuestros ojos rojos de tanto tiempo en la computadora? Y ¡claro!, lo moretones por andar cubriendo las protestas en el palacio de gobierno o los desalojos de vecinos invasores. Hace unas semanas la gente que tomó la Sagarpa, casi me secuestra; estuve encerrada en el baño de mujeres por dos horas. Esas marcas quedan en la piel y no se borran en una semana”.
“Ven, mana, dame un abrazo”, dijo Sonia.”Siempre he dicho que abusas del standing cuando reporteas en la tele y que casi siempre tus descripciones arruinan las tomas, pero en esta ocasión déjame ser solidaria contigo”.
Las dos mujeres lloraron y se dijeron sus virtudes a la hora de escribir el párrafo inicial de una noticia. Yo miraba conmovido tantas muestras de cariño en el gremio, una forma de felicidad sólo comparable a recibir una canasta navideña del Congreso. “Bueno, Eduardo, ¿y tú qué tienes que contarnos?”
Esperaba que este momento no llegara. No soy muy afecto a relatar mis intimidades ante otras personas, aún así hayan desnudado sus corazones entre suspiros y pañuelos desechables.
“Eh, mi problema no es en realidad grave, tomando en cuenta todo lo que se ha dicho aquí. Es decir, no es lo que podríamos llamar un problema-problema”. “¿No estarás cayendo en la negación?”, inquirió J. T.
“No. De ninguna manera. En absoluto”.
“Yo creo que sí, mi estimado Eduardo”, dijo el psicólogo. “De otro modo, ¿qué te hubiera traído a este grupo? Y lo más importante ¡por-qué-demonios-contestaste-con-tres-negaciones-a-la-pregunta-que-te-hicieron!”
“Buena cuestión, je”. El asunto se estaba poniendo algo violento, así que decidí cooperar. “Miren, no es que me sienta menos que un periodista. Es decir, sé que no padezco las condiciones de adrenalina que experimentan ustedes cubriendo los incendios en el teatro de la ciudad o la entrega de aparatos ortopédicos por parte del DIF. También respeto la labor de edición diaria y la redacción de columnas políticas cada semana. Es algo que yo no podría hacer. Por lo menos no a esos salarios. Pero me afecta mucho, no saben ustedes cuánto, que cada que voy al desayuno del Día de la Libertad de Expresión, nunca me dan boletos para la rifa. En serio. Podía parecer estúpido y obsesivo, pero es verdad, ¡nunca me dan nada! La gente encargada de la tómbola, como nunca me ha visto, cree que soy un colado y que no trabajo en el medio. Eso me deprime muchísimo y termino abandonando el desayuno para irme a emborrachar”.
Estas últimas palabras las dije ahogado en llanto, como para significar que todo era verdad. El doctor Alavez me dio unas palmadas en la espalda, ese ademán que algunas veces significa: “Lo has hecho bien, muchacho, pero eso no quita que seas un perdedor”. Los otros compañeros del grupo también me dieron sendos abrazos; alguien por ahí me regaló un pedazo de papel higiénico para las lágrimas.
La reunión terminó con la “Oración de la Serenidad”: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar del medio donde trabajo; valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para entender que en realidad nada puede cambiarse”. Después de esto, todos nos fuimos a seguir la vida en nuestras respectivas redacciones.
http://tediosfera.blogia.com/2007/062201-pare-de-sufrir-por-el-periodismo-.php
jueves, junio 28, 2007
Wan. Cada jugador (a) comienza con un listado de ocho cosas sobre sí mismo.
Tú. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
Tri. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
For. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".
Cremas (funkdefino.blogspot.com) Neto Cortés (ernestocortes.blogspot.com) Wen
(wendylunada.blogspot.com) Rous (noesqueseatrip.blogspot.com) Rogelio Guedea (lamemoriainfiel.blogspot.com) Alfredo Carrera (sadismopuro.blogspot.com) Marcia Martínez (lipiria.blogspot.com) Eduardo Huchín (tediosfera.blogia.com)
viernes, junio 01, 2007
huiquihomenaje a Pablo Neruda
(y.una.canción.huiquificada.el.jinete.josé.alfredo.jiménez)
Puedo escribir los cuentos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "Hace un frío de la chingada y tiritan, azules, los faros de los autos que pasan a lo lejos. El humo del cigarro que fumo gira en el cielo y canta. Es una buena noche para escribir un cuento, breve, sencillo, en el que tal vez un chileno escriba sobre una morra con la que anduvo. Nada nuevo. Algo leve.
Escribir, por ejemplo, que él escribe: “En las noches como esta la tuve entre mis brazos. Bebimos tantas chelas bajo el cielo infinito. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haberla querido si hasta tenía los ojos grandes, fijos”…
Puedo escribir ese cuento tan triste esta noche. Pensar, mientras escribo, que el vato ya no la tiene, que la ha perdido. Que ahora la noche le suena inmensa, infinita sin ella, y que sus lágrimas caen al alma como al pasto el rocío. Qué importa si la historia está choteada. La noche está estrellada y ella no está con él.
Eso es todo.
A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Debe ser el estéreo programado con la alarma para despertarme. Escucho el bolero que mi personaje chileno cantará: “Mi alma no se contenta con haberla perdido/ Como para acercarla mi mirada la busca/Mi corazón la busca y ella no está conmigo”.
Escribir, por ejemplo, que él escribe: “La misma noche que hace blanquear los mismos árboles (y el vato tal vez piense que ya no la quiere, es cierto, pero cuánto la quiso)…” y el chileno comienza a cantar el bolero que yo escucho: “Mi alma no se contenta con haberla perdido/ Como para acercarla mi mirada la busca/Mi corazón la busca y ella no está conmigo’, busca el viento para tocar su oído”…
De otro. La morra andará con otro. Y ahora será suya como antes de los besos del chileno. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiere, es cierto, pero tal vez la quiere. Es tan corto el amor, tan largo el olvido… ¿qué va uno a saber de esas cosas?
Puedo escribir ese cuento tan triste esta noche, que en noches como esta la tuvo entre sus brazos, que su alma no se contenta con haberla perdido. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. En esa estación de radio se escucha la voz de José Alfredo Jiménez, los acordes del mariachi, a todos cantar: “Por la lejana montaña/va cabalgando un jinete/vaga solito en el mundo y vadeeeeeeeee seando la muerte/Lleva en su pecho una herida/va con su alma destrozada/quisiera perder la viday reunirse con su amada”.
Escribir, por ejemplo, para finalizar este cuento, breve, sencillo, en el que tal vez un chileno escriba sobre una morra con la que anduvo (Nada nuevo, algo leve), escribir, por ejemplo, que tal vez ella ya ha muerto o que se ha ido, o que el chileno está muerto y que algún amigo suyo encontró esta historia entre sus cosas, cuando se enteró de esa muerte, y guardó el documento y desapareció por un tiempo y la historia sobrevivió como pudo hasta que cuando ese amigo murió alguien dio con ella y la leyó y le pareció buena.
Pero dije que podría escribir los cuentos más tristes esta noche como este, en el que ella deberá haber muerto y el chileno se acuerda de ella, aunque este sea el último dolor que ella le causa, que un personaje me/nos causa,y estos sean los renglones que yo escribo donde escribo que él escribe que serán los últimos renglones que él le escribe: “Nosotros, pienso, los que leímos a los poetas de entonces, ya no somos los mismos”.
huiquihomenaje a Villaurrutia
En medio de una calle desierta como el silencio antes del crimen
sin respirar o fumar siquiera para que nada masturbe tu muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyen tus coágulos
en este lecho que es tumba dejaste el himen sin sangre
para salir en un momento, tan lenta,
en un interminable deseo
sin brazos que extender
sin dedos para alcanzar tu escala entremuslosa que toco como un piano invisible,
sin más que una mirada y una voz y un pujido
que no recuerdan haber salido de ojos y labios y pubis
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y esta voz que ya no es mía
Metida dentro de tu agua que no moja
dentro de un aire de vidrio
que dentro de ti provoca el fuego lívido que corta como el grito.
Y en el infinito angustioso de un espejo frente a otro
-como nosotros-
cae mi voz y mi verga
y mi voz que madura
Y mi verga madura
y mi voz quemadura
Y mi ver gama dura
y mi bosque madura
Y mi verga más dura
Y mi verga ¿qué más dura?
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
ahí en el caracol de la oreja
el embate de un mar, en él que no es nada
en el que no es nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla,
ciento, caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta siento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que no respondes
porque el sueño –yo- y la muerte –tú- nada tienen ya que decirse.
manifiesto wiki
Versión 2.1
I. Axiomas Huiqui:
1. Toda lectura es escritura: todo lector, un escritor.
2. Los derechos de escritor terminan en el punto inicial de la lectura. A partir de este punto, sólo existen los derechos de lector.
3. El primer derecho de lector consiste en despojar al escritor de su texto para reescribirlo. Llamaremos a este acto huiquificación, al conjunto de sus producciones literatura huiqui y al derechohabiente, huikritor.
4. El segundo derecho de lector consiste en publicar la referida huiquificación de manera inmediata, tantas veces y en tantas versiones como el derechohabiente considere necesario.
5. El papel del Internet es el papel natural de la literatura huiqui.
II. Corolarios derivados de los anteriores axiomas:
w) No hay mala literatura, sólo malas versiones esperando un huikritor.
x) La literatura no se crea ni se destruye, sólo se huiquifica.
y) La vanidad pierde al hombre en general y al escritor en particular. La literatura huiqui es un instrumento para acabar con la vanidad, si no del hombre, del escritor.
a) El Quijote es el único texto no huiquificable. Por extensión, el texto en donde Borges huiquifica el Quijote, tampoco lo es.
b) Este manifiesto tiene la modesta pretensión de cambiar para siempre la historia de la literatura (huiqui).
c) Salvo los textos citados en la cláusula a), todo texto es huiquificable, incluido el presente manifiesto.
d) Muchos años después, frente al pelotón de huiquilamiento, el dinosaurio recordó el día en que seguía ahí.
III. Movimientos de la literatura huiqui:
Movimiento W: Huiquihomenaje. El huikritor ante la obra de un gran escritor.
Movimiento X: Huiquisalvamento. El huikritor ante la maniobra de Isabel Allende.
Movimiento Y: Hara-wiki. El huikritor antes sus sobras completas.
IV. Procedimientos de la literatura huiqui:
1. Antes de comenzar, conjugue: yo huiquifico, tú huiquificas, él huiquifica, nosotros
huiquificamos, ustedes y ellos huiquifican. Vosotros (esperamos) huiquificaréis también.
2. Instrucciones para huiquificar:
w) Localice un texto.
x) Exprópielo aplicando el siguiente epitafio:
Con el poder que me confierenlos derechos de lector expropio este texto de las manos de su autor para entregarlo al árbolde la literatura huiqui.
y) Huiquifíquelo siguiendo alguno de los tres movimientos de la literatura huiqui.
z) Bautícelo según la siguiente convención:
título_original.escritor_despojado.wikritor_1.wikritor_2...wikritor_n.wiki(ejemplo: don_quijote.pierre_menard.borges.huiqui)
a) Publíquelo de inmediato en www.literaturawiki.org
b) Destape una cerveza, es usted un huikritor.
3. Para un primer acercamiento a la literatura huiqui, pronuncie continuadamente la palabra kiwi diez veces (de preferencia sin respirar).
Oswaldo Zavala, Miguel Tapia Alcaraz, Jorge Harmodio, Marcos Eymar
El Cuadrante de Caborca, abril del 2007.
www.literaturawiki.org
sábado, mayo 26, 2007
la eterna pregunta...
lléguenle.
¿a alguien le quedan algunas mayúsculas que pueda prestarme... por favor?
¿por qué escribir?
http://www.youtube.com/watch?v=SOqE4T5g-vI
viernes, mayo 18, 2007
narco, amigo, el pueblo está contigo...
se las paso al costo y saquen cuentas.
Estrictamente personal
Raymundo Riva Palacio
18 de mayo de 2007
La otra cara en Apatzingán
¿Violaciones del Ejército a los derechos humanos en Michoacán? Por favor -dice un lector- la experiencia era bastante peor con el narco.
Como todo lo que sucede hoy en día en México, la sociedad está polarizada con el tema del narcotráfico. La participación de las Fuerzas Armadas como policías y ministerios públicos, en violación de la Constitución, lejos de generar una discusión nacional enardecida cuestionando al presidente Felipe Calderón por sus actos y el desgaste de los militares, le gana una creciente popularidad entre la población. Síntoma tradicional de sociedades recién salidas de regímenes autoritarios, el bien personal es mucho más importante que el bien colectivo.
O sea, en el caso de la campaña contra el narco con toda la capacidad de fuego del Estado, aspirar a un país de leyes donde incluso el peor delincuente tiene garantizados sus derechos humanos es arrasado por la necesidad de tranquilidad, aunque sea en el mediano o largo plazo, y de la percepción de seguridad.
Nadie quiere quedar inerme ante la delincuencia organizada, pero los niveles de exigencia para que un gobierno provea la seguridad a sus ciudadanos, que es la razón primaria por la que fueron inventados tras la revolución francesa que reorganizó el mundo moderno, son muy distintos.
Una columna en este espacio el lunes pasado, donde se mencionaron violaciones a los derechos humanos en Michoacán como consecuencia de un operativo especial del Ejército, generó una inusitada oposición. Una de las personas que enviaron correos justificando las acciones extralegales de los militares permitió que se transcribiera su relato sobre lo que vive en esa región, a manera de espejo de cómo desde una perspectiva distinta se percibe esa acción inconstitucional. El correo, editado para su publicación, describe a su comunidad, en Apatzingán, Michoacán:
"Es verdad que el Ejército tiene mucha presencia en la región de Tierra Caliente, pero aquí la población opina... que el Ejército necesita una mano mucho más dura. Para los que dicen que no existe ninguna diferencia entre ahora y días atrás, algunos ejemplos: en Buenavista, Tepalcatepec Coalcoman, existía un toque de queda por el narco. Si ya eran las nueve de la noche y andabas circulando por Coalcoman, grupos armados (narcos) te arrestaban, te preguntaban qué andabas haciendo, te daban una patadita, una cachetada y si los convencías de que sólo eras un idiota que desconocía las leyes locales, te dejaban ir.
"En Aguililla, a la entrada del pueblo, siempre había un carro que revisaba a todo el que llegaba al pueblo. Si tú pasabas en tu carro, el vigilante estacionado en la orilla de la carretera se arrancaba, se te emparejaba y te analizaba. Con sólo verte, decidía si te pedía que te orillaras para una mejor inspección, si pedía refuerzos o te dejaba ir. En la región todo mundo sabe que lo mejor era, cuando te encontraras en esa situación, orillarte sin que te lo pidiera para que tranquilamente te analizara. Una vez satisfecho, se daba la vuelta y regresaba a su lugar de espera. En Apatzingán, el control era tal que todo mundo sabe que la policía era el brazo armado del narcotráfico. Arrestaron a 30 o algo así, y el jefe de la policía está prófugo. También otros tres o cuatro funcionarios del Ayuntamiento. Todo mundo sabe que El Chango (encargado de la plaza) le financió la campaña al presidente municipal.
"Pero volviendo a los balazos que se te hacen crueles (por parte del Ejército), a dos cuadras de donde se dieron vive la mamá de El Chayo (jefe de la plaza de Morelia, primero o segundo en rango dentro del cártel del Golfo en Michoacán). A una cuadra tiene un negocio de autopartes; a la vuelta de la esquina vive uno de sus lugartenientes. La policía ha venido a tomar fotos de esta casa varias veces, pero no hace nada. El operador de radio (inocente según tú) radió a los 'taxistas' antes de los balazos para que no se acercaran porque había mucho Ejército.
"Cuando El Chayo viene, le invita la borrachera a toda la colonia. En Navidad, Año Nuevo, Semana Santa, la juerga corre a cuenta de él y la colonia lo adora por eso. A todos los que arrestaron son inocentes de disparar un AK-47 el día de la balacera. No tenemos duda, pero todos somos parte del grupo armado si un niño se enferma. Con la mamá de El Chayo encuentras apoyo, una beca, un amigo. El grupo que controla la ciudad cobra cuotas no sólo a los narcotraficantes, sino también a los negocios legales. Todo comerciante que puede se ha ido del pueblo, y el que no paga consigue un balazo y un letrero (porque con el letrero descansa la policía pues no hay nada ahí para investigar: era sólo un narco).
"En muchos pueblos de la región ya se sabe a quién apoya el narco, y el que vaya contra ellos (y pueda ganar) muy probablemente se va a morir (ya se empieza a oír quién está amenazado). Dicen en el pueblo que el dueño de la casa donde fue la balacera es de un PFP, porque esa casa era visitada constantemente por la Policía de Caminos. Y nadie sabe dónde están los narcos pero sus familiares tienen ranchos sacados de un cuento, manejan carros del año, tienen los niños en escuelas privadas, hacen fiestas de lujo, pero nadie sabe dónde trabajan. No sabemos dónde está el narcotraficante pero sabemos dónde está su dinero (¿no sería bueno atacarlo? Imposible, violaríamos los derechos de los familiares de los narcotraficantes).
"En Apatzingán estamos involucrados los que trabajan en las autopartes, el radiotaxista, todos los vecinos, el presidente municipal, la policía municipal, varios funcionarios municipales, la PFP, la familia del narco, los periodistas locales. Aquí en Apatzingán nunca sale una nota en contra del narco en los periódicos locales, a excepción del locutor de canal 5 (él hablaba mal de ellos, pero un día salió al aire y dijo textualmente: 'Hoy me levantaron unos hombres armados y me dijeron que si sigo dando lata me van a quebrar. Este es mi último reporte. Yo no vuelvo a hablar del narco al aire').
"Hablabas tú de que la CNDH tiene ocho quejas por violaciones. Como verás, podemos tener 500 en un día. Tenemos para eso y más. El diagnóstico: si yo notara que a una bodega llegaron 10 toneladas de cocaína y llamo a la PFP, a la PGR, a la del estado, a la Preventiva local, al velador. me matan en cuanto cuelgue el teléfono. Si tienes suerte y el Ejército no está comprado, lo reportas al Ejército, que tiene que solicitar una orden de cateo. Para que se la den necesita aportar evidencia y que nadie de ninguna otra corporación se dé cuenta para evitar el pitazo.
¿Ves por qué es tan difícil dar los grandes golpes? Pero si el narco se da cuenta que alguien como yo está teniendo pláticas como esta, vienen y me meten un par de balazos si es que no me cortan la cabeza, y me ponen un cartel diciendo 'mándame más sicarios de éstos para seguir matándolos'. Lo que hace más efectivos a los narcos es que ellos escriben el papel después (de matar), y el gobierno lo tiene que solicitar antes. ¿No deberíamos cambiar la ley antes de que nos encuentren mandando recados a escondidas como éste?".
domingo, abril 29, 2007
trueque
David Chávez
Serían cerca de las cuatro de la tarde cuando perdí el tiempo al esperarla en la puerta del edificio donde vive. Desesperado, me puse a buscarlo. Quizás pudo habérseme escabullido por el bolsillo izquierdo de mi pantalón que olvidé zurcir por completo, o tal vez lo tiré sin querer cuando le pagué al dependiente de la tienda la tercera cajetilla de cigarros que fumaba esa semana. Jamás lo supe ni lo sabré. Antes de comenzar a revisar si estaba entre las juntas de la acera, caído debajo de un automóvil estacionado en la calle desde la mañana, siendo olido por algún perro callejero, decidí calmarme, contener mi molestia por lo ocurrido y explicarle lo que había pasado cuando la escuché decir “hola.buenastardes”. Nunca, juro que nunca olvidaré su forma de tranquilizarme, de neutralizar mi descontento que crecía con el paso de los minutos, de reducir el problema a la nada y equilibrar las cosas: además de pedirme que la perdonara por su tardanza me regaló cinco maravillosas horas de su tiempo a cambio del que yo no habría de recuperar.
